22 enero, 2026

22 enero, 2026

Crónica urbana

El calor

Crónica Urbana

Un calor maldito, o mal dedo de los dioses convertidos en Vulcano para atizarnos de pies a cabeza.

Y aunque usted tenga clima, el calor nos baja todo, la sudoración es enorme y vamos por las calles manoteando al viento.

Al viento de calor que espumoso se resbala por los brazos y por la frente.

No nos adaptamos para el amor ni para andar en las grilla porque el calor destroza las mejores ilusiones.

Para los burócratas que viven permeados en el clima central pues se sienten como príncipes y princesas en las oficinas gubernamentales.

Pero cuando salen del confort empiezan a mentar la madre al sistema y a los dirigentes del país.

Y es que el dinero no alcanza y el calor embrutece a la bolsa y al corazón.

El calor es aliado de la perfidia, de la maldad del tiempo. No sé si Cronos tenga que ver con esto pero si Don Ozono nos tiene madreados y las lluvias, el gran acontecimiento de la naturaleza se dejan caer cuando les da la gana.

A veces pienso que Dios nuestro Señor está muy encabronado con nosotros, los seres humanos porque hemos hecho de la tierra un muladar. Pero no nosotros, nosotros.

Los grandes financieros, las empresas de clase mundial y el capitalismo voraz que deja ciega a las sociedades, que cercena la aspiración más hermosa de la creación, la felicidad.

Las guerras, la vendimia mundial, las enormes fábricas en los países ricos y pobres destilan esa muerte que hoy no es silenciosa, que hace ruido como los huesos corruptos de la muerte.

Esas cuatro enormes calderas que transitan por nuestro estado, de dimensiones descomunales, son un ejemplo del tamaño de las enfermedades de la tierra productos del hombre.

Se pueden imaginar que por esos mastodontes de acero se maquilara más smog y muerte de gran parte del territorio central de México.

El calor, si el calor, es la cosa más aguda y nos hace de tripas corazón.

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