“Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada; de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley, quienes deberían de servirla”. En aquel seis de marzo de 1994, ante 50 mil correligionarios que lo escuchaban junto al monumento a la revolución, el candidato presidencial del PRI, formuló también serias críticas al modelo de gobierno, cuando aseveró que “uno de los orígenes de nuestros males, se localizan en una excesiva concentración de poder”.
El pasado martes, en el Teatro Metropolitano de Tampico, ante miles de tamaulipecos, pertenecientes a la sociedad civil, el candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Baltazar Hinojosa Ochoa, ofreció a sus paisanos, un decálogo que busca, en primer lugar, recuperar la credibilidad y la confianza de una sociedad, víctima del hartazgo. Una sociedad agraviada y lastimada, como la de Luis Donaldo, en 1994.
Lo anterior, nos lleva a la siguiente reflexión: desde antes de que perdiera el poder a manos del PAN, en el 2000, el Partido Revolucionario Constitucional, ha sido operador de un modelo político y económico, alejado de los intereses mayoritarios. De hecho, tanto el PAN como el PRI, han sido hermanos gemelos de una derechización política, que se ha alejado de la alianza con las clases populares y los sectores trabajadores del país.
Gran parte del problema de la violencia y la inseguridad en el México del siglo XXI, tienen su explicación, en la permanencia de un modelo económico injusto y antidemocrático, que han prohijado arraigados vicios, como el amiguismo y el compadrazgo. El uso discrecional del poder político, y el burdo patrimonialismo, aparejados a la carencia de oportunidades de empleo, han generado la sociedad mexicana, más rabiosa y encabronada en la historia reciente, una sociedad que busca cobrarse en las urnas, su marginación y su abandono.
En el caso tamaulipeco, los últimos cuarenta años de poder político, han llevado a la entidad, hacia un deterioro de las estructuras políticas y lo han precipitado en un decadentismo insólito, que hoy, en esta elección del 2016, parece estar haciendo crisis. El hombre que la historia del PRI ha puesto al frente de esta encrucijada, se llama Baltazar Hinojosa Ochoa. Un matamorense que no le ha hecho mal a nadie, y su único pecado consiste en ser el candidato del PRI a la gubernatura.
La grave descomposición política de la que les hablamos, no solo permeo al PRI, también ha afectado al PAN. Este último partido, se ha desviado de sus principios fundacionales, y le ha entrado sin pudor a la corrupción y a cosas mucho peores y condenables. Al menos algunas de las figuras más notables del blanquiazul, como el candidato de este partido a la gubernatura, son objeto de fuertes señalamientos. Paradójicamente, en el campo de las individualidades, Baltazar tiene una impecable hoja de servicio que le valió la candidatura, en un escenario donde el CEN tricolor, examinó con lupa a cada precandidato.
En síntesis, en lo personal, Baltazar no tiene ningún problema. Son sus adversarios panistas quienes lo pretenden meter, en el mismo costal de escándalos y señalamientos, que han dañado a la clase política en el estado.
Esto último, lo puso en la siguiente disyuntiva: o bien aguantaba callado y pagaba el costo del desgaste, originado en los recientes 25 años de poder, o bien salía a dar la cara y a deslindarse. Optó por esto último.
LE ROMPEN LA PRINCIPAL BANDERA AL PAN
El Partido Acción Nacional llegará a la elección del 5 de junio próximo, con su principal bandera de campaña, hecha girones. Hasta ahora, la estrategia general de los azules era en el sentido de dejar caer sobre el candidato del PRI a la gubernatura, todo el peso de los errores y el presunto desprestigio de 18 años de poder.
Hoy, los panistas se sienten un tanto confundidos, no aciertan a reaccionar ante una jugada que no se esperaban. Algunos de sus aliados, han escrito que, desde hace tiempo, alguien les filtró el dato del deslinde, tal vez así fue, pero lo que nunca supieron era la dimensión y como se llevaría a cabo.
Pensaban que iba a ser más tersa y suavecita. No fue así. Y hoy, en el equipo de campaña panista, sienten que, alguien les está alterando el guión que ellos habían diseñado de antemano.
LA MALA LECHE DEL FUEGO AMIGO
Ayer, desde una radio difusora local, alguien buscó propagar una nota por demás tendenciosa, en la cual atribuían de “mala leche”, declaraciones al candidato del PRI a la alcaldía de Nuevo Laredo, contra BH, en reacción por lo del decálogo de Tampico. Ayer mismo, Héctor Canales estuvo apoyando a BH, en eventos masivos de campaña. Trabajo mata fuego amigo.




