Más allá del resultado de la elección de este domingo en ocho, más allá de pertenecer o no al equipo que gane la elección, hay personajes, empresas y hasta opinadores que ya perdieron y que van a quedar marcados por el papel que han jugado en el proceso que se acerca al climax.
Así es mis queridos boes, como nunca la guerra por la gubernatura ha sido sucia, encarnizada, plagada de escritos y videos difamatorios, de encuestas más falsas que la honra de los que aparecen en ellas como punteros y son precisamente los autores de toda esa basura quienes ya perdieron aunque su candidato gane.
A lo largo de estos 50 y tantos días hemos visto como personajes con décadas metidos en la política y con prestigio que les permitía circular por las calles cuerudas con la frente en alto han caído en la tentación de convertirse en ‘trolls’, de dejar incluso la correspondencia amable y decente para reproducir lo que abiertamente saben es mentira.
Hemos visto abuelos, de esos que cada domingo van en familia a misa y comulgan y se presentan como santones, arremeter con falsedades contra mujeres candidatas solo porque son de un partido diferente al de ellos.
Hemos visto campañas con tintes pasionales de empresas contra los candidatos en las que no se escatima ni la más mínima mentira.
Hemos leído juicios disfrazados de análisis en los que se asumen atribuciones mayores a los de la PGR para apalear a los candidatos cuando no son los que le agradan a quien los emite.
Hemos visto como la historia negra o delictiva o de conflictos con alguna autoridad han sido cargados a la cuenta de los candidatos cuyo único delito ha sido conocer a los implicados.
Insisto, los autores de los videos, de los juicios, de las campañas negras ya perdieron, porque de los que conocemos autoría no van a poder quitarse la señal del descrédito que se les ha impregnado.
Podrán seguir en misa los domingos y hasta comulgar y aparecer en las páginas de sociales como los padres de familia modelo, pero los que los hemos visto preparar las bombas de estiércol ya no los veremos nunca igual.
Pero ojo, ni siquiera en el equipo que llegue a ganar la elección esos personajes serán bien vistos, a lo más que podrán aspirar es a posiciones de tercera o cuarta, donde el ahora candidato no tenga que verlos, menos tratarlos.
Los cargos de primer y segundo nivel necesitan gente a la que se le pueda confiar, a la que el que hoy es candidato le pueda encargar asuntos que la mayoría de las veces quedan en el secreto de los despachos del gobernador, de los secretarios de estado.
Un tipito con las manos llenas de ‘caca electoral’ no podría ser digno de una encomienda en la que se juegue el destino de un estado, la trayectoria de un gobernador, la seguridad de su familia, el destino del dinero de todos.
Esos que hoy se pavonean en las redes y en los cafés presumiendo los ‘madrazos’ hacia el rival del que quieren que sustituya al actual gobernador llegaran a la siguiente administración, si ganan, con el hedor de la guerra sucia. No se han dado cuenta de que si ganan serán de esos personajes impresentables ante la sociedad, que van a tener que circular por los pasillos sin luz porque avergüenzarían al jefe.
Eso es lo que le ha pasado a varios personajillos que si bien cada tres y seis años tienen trabajo, porque alguien tiene que operar las letrinas electorales, en el ínter son ‘vomitados’ por quienes solo los ven como eso, la lacra de la que la política no puede desprenderse.
Pero eso sí, los que además de estarse manchando las manos con la guerra sucia y su candidato pierde, podrían sufrir consecuencias más allá del señalamiento, verían esfumados los sueños de las jugosas compensaciones que hoy tienen o que quieren tener si es que no son del equipo tricolor y el otro gana, verán truncados sus deseos de acceder a la tan peleada ubre de los más altos niveles de la nómina pública.
Algunos incluso van a tener que aprender a trabajar a pesar de que ya superan los 50 años.
Insisto, hay quienes ya perdieron, porque brincaron la línea de la militancia, del simpatizante, del análisis amigo.
¿Y Mainero, Hidalgo y Villagrán?
La moneda está en el aire de lo que pasará en los municipios de la polémica entre PRI y PAN, porque reniegan de uno y porque apoyan a otro, porque no sabemos si los denunciados públicamente por ser comprados o amenazados por los ‘malos’ siguen siendo candidatos y estarán en la boleta o sus nombres serán borrados.
No sabemos si estos van a apoyar a los candidatos del PAN a las alcaldías o solo al candidato a gobernador Cabeza de Vaca. No sabemos casi nada, el tema sigue en tribunales, al menos hasta que escribía esto.
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