Es la combinación de colores, ya forma, ya contenido que reflejan por mucho la obra que estoy realizando. Pues bien, el 9 de junio, que es jueves, exhibiré en el Parque Cultural Reynosa, bajo los auspicios del ITCA.
Mi emoción está en que desde hace muchísimos años no realizo una exposición en esa ciudad donde nacieron mis tres hijas mayores y que, por lo tanto, me convocan los afectos con decenas de personas de quienes he recibido la amistad, una gratitud fundamental en la vida y en el arte.
Piezas de esta colección se mostró en el CCT, en los tres primeros meses de este año. He agregado obras de reciente creación y algunas de coleccionistas particulares de Reynosa, McAllen y de Victoria. Conjuntan 30 obras en mediano y gran formato, que con toda seguridad gustará a mis paisanos de la frontera.
En realidad he trabajado mucho para estar presente en todos los foros y mis objetivos son claros; tener presencia entre los mejores en mi país y el mundo.
Es una realidad tangible que me emociona y que me hace continuar con una obra que ha magnificado mis años de trabajo en el arte.
ALEBRIJE, me conmueve porque he consolidado una expresión y disfruto mi trabajo y que hago extensivo a mis amigos y amigas a quienes brindo el placer de la creación.
Pero más el aliento del amor, motivación esencial de un artista que es poeta y que también hace alebrijes de palabras. Porque es el corazón el que canta, es el corazón y sus latidos que transforman las emociones humanas en cada pincelada, en golpe de palabra.
Expresarme en la tela y en las páginas de un libro es la dualidad que vivo y por lo que aspiro llegar a lo mejor de lo mejor.




