CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Era el año 1972, cuando Victoria vivía el auge de la Lucha Libre…
Dinky «El Duende», don Antonio González Sánchez, Maestro de Lucha Libre originario del Mante, Tamaulipas, la trajo con él tras recibir la propuesta de don Héctor Benavides Peña, quien le ofrece casa, servicios pagados y un sueldo.
«Llegamos a vivir a la Monumental Plaza de Toros, ahí adentro vivíamos nosotros, mi padre fue el instructor de todos los que había en ese tiempo de Johnny «El Pulpo», «El Impacto», «La Pantera Olímpica», «EL Cachorro», «Llín Castillo. Yo tenía como nueve años cuando llegamos aquí, iba a la escuela Club Rotario, en aquel tiempo todo estaba casi solo, hasta el final estaban las «Viviendas Populares», dice ahora Jesús González Arellano, quien heredó el nombre de Dinky «El Duende Jr.», “Victoria era
chico en ese tiempo», evoca.
En ese tiempo la Plaza Monumental de Toros era el escenario de los mejores eventos de Victoria, ahí llegaban los caravanas de espectáculos musicales, circos, la faena de la fiesta brava y la Lucha Libre.
Hasta Victoria llegaban entonces extranjeros como Darrell Dixon, Destroyer, El Cavernario Galindo, Los Tigres de Bengala y otros.
«Yo no sé qué tenía la gente entonces, pero se ponía la cosa bonita, ahí llegó a luchar mi padre con «El Santo» grande y la arena llena, no cabía ni un alma. Él llegó a luchar con todo lo mejor, con «El Greco», Sergio Sarabia, con Su Jicito, un japones… ahí vinieron muchos luchadores extranjeros. André «El Gigante», un italiano. La lucha es un deporte bonito y aunque había toros, lo que más se llenaba era la función de Lucha Libre los viernes a las 9:15 de la noche», recuerda.
Parecía que la gente se emocionaba con «los piques» que ocurrían entre los mismos luchadores y cada semana atendían la nota de los periódicos para apoyar la lucha.
Llegar a la Lucha Libre no era fácil, los entrenamientos para los principiantes eran subir y bajar las escalinatas de la plaza de toros, correr en la planta alta de la plaza de toros, maromas de frente y atrás… y si no resistían eso nadie llegaba a luchar.
«Yo empecé desde ‘chavalito’ con mi papá, yo tenía muchas ganas de luchar y comencé a entrenar, salía hasta con calentura porque si yo quería luchar él quería que yo fuera bueno y me exigía mucho más. El día que estuve listo tenía quince años, empecé con el nombre de «Cruz Blanca Enmascarada».
Don Jesús, el hijo de Dinky «El Duende», pasó por varios nombres dentro de la Lucha Libre en México.
Viajó por varios estados hasta que cerca de los veinte años, cuando aún vivía su padre le pidió su nombre.
«Mi padre dijo, si quieres mi nombre, aunque tengas lona recorrida debes prepararte, pero fue peor que cuando empecé. Pero lo logré y un día le dice a Genaro García que ya iba a aparecer en el programa como Dinky «El Duende Jr.», la incógnita entonces era cual de los hijos lucharía. El día que debuté mi mamá me hizo una capa con tela como de tigre y un cuello, bien bonita. Y de ahí comencé a viajar por toda la república en 1976, me sobraba trabajo, gracias a Dios».
Eran luchadores rudos, de mordida de dedos, piquete de ojo y la mímica para conservar la interacción con el público.
Ahora en Victoria casi nadie quería hacer funciones, por eso Jesús, junto a su hermano decidieron construir una pequeña Arena en la colonia «Las Palmas», se llama Coliseo «La Dinastía», no hay cobro fijo, funciona a base de cooperación y hay funciones todos los domingos a las cinco treinta de la tarde. «Es de nosotros de Los González, pero lo hicimos con la intensión de que vayan a entrenar todos los jovencitos, los profesionales entrenamos hasta después de las ocho de la noche.
Ahora aquellos hombres que lucharon contra El Hijo del Santo, Vampiro Canadiense y otros, comparten su técnica en Victoria.




