¿Conoce usted a alguien que haya robado uno o varios vehículos?
¿Sabe de alguien que haya invadido una propiedad privada y saqueado las pertenencias del dueño?
¿Le han contado sobre algunas personas que han atacado violentamente a sus vecinos y sometido a escarnios colectivos?
Si su respuesta es afirmativa, le tengo malas noticias. Es posible que esos infractores del orden público, en lugar de ser encarcelados y castigados por sus delitos flagrantes, sean convocados –no requeridos ni mucho menos aprehendidos– por un agente del Ministerio Público, para “dialogar” con ellos sobre cómo tratar esas fechorías y llegar a un acuerdo “conciliatorio”. La ley, parece que es lo que menos importa.
Si lo anterior le parece absurdo, sólo eche un vistazo al escenario creado por los integrantes –me niego a reconocerles la honrosa calidad de maestros– adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, como es conocida en forma más amplia.
Después de cometer toda clase de tropelías, cerrar carreteras, robar con lujo de violencia coches y autobuses, despojar de sus bienes a tiendas de autoservicio, saquear gasolineras, golpear y humillar a quienes no coinciden con sus objetivos, someter a casi toda una Entidad a un estado cercano a la hambruna, hacer pedazos la economía turística y por si fuera poco, abandonar a cientos de miles de niños en las aulas, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer que “analiza” aspectos de la reforma educativa, como la
evaluación docente, para llegar a un acuerdo con quienes no merecen llevar ni en los talones, el título de profesor.
El penoso saldo que dejan esos trabajadores de la educación fuera de los salones de clase, cobijado ahora por las propias autoridades, podría ser una frase estremecedora: “Roba, ataca y saquea; después dialoga”.
¡Qué amarga lección para los hoy alumnos y ciudadanos del mañana!
Desde hoy, les están enseñando que el derecho es una palabra válida sólo en el diccionario; desde hoy, aprenden que para lograr lo que quieran, así sea ilegal, la violencia es el mejor camino; desde hoy, entienden que a una mala acción no necesariamente le corresponde una sanción, sino tal vez hasta un premio.
Me siento confundido, preocupado y deprimido.
Malas son esas sensaciones, pero con seguridad no se comparan con las que deben sufrir los verdaderos maestros, quienes integran la inmensa mayoría de los docentes tamaulipecos, que deben preguntarse para qué diablos elaboraron y aplicaron la reforma mencionada si iban a dejar que la pisotearan quienes precisamente deberían haber sido los primeros en observarla.
Esos mentores, orgullosamente paisanos, que por respeto a su profesión, cariño a sus alumnos y responsabilidad hacia su Estado y país, nunca han dejado de asistir a las aulas; que han reconocido que sólo preparándose mejor ellos sentarán las bases de también mejores profesionales y que han aguantado a pie firme vendavales y pésimos liderazgos
sindicales, hoy imagino que perciben un ingrato impulso: ganas de vomitar.
Porque hoy, lo mejor que tenemos de México, los niños, han perdido. A cambio, la que ha ganado es la cara más grotesca de la política…
BUENOS DESEOS
El gobernador Egidio Torre Cantú se encuentra, de acuerdo a una versión confirmada de manera extraoficial, en recuperación tras una intervención quirúrgica que le fue practicada
en la Ciudad de México.
No hay datos oficiales, como señalé, sobre las causas de la operación, pero como ciudadano tamaulipeco le deseo un pronto y completo restablecimiento. Vienen tiempos tormentosos para su partido, el PRI, en los que habrá que hacer acopio de salud para enfrentarlos…
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