Esta semana inicia la cruzada por la democratización interna del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Tamaulipas, un movimiento encabezado por un grupo de priistas de diversos municipios del estado.
Heriberto Ruiz Tijerina, actual diputado local, aparece como motor de la movilización tricolor que busca la urgente renovación del comité estatal del priismo y un cambio de fondo en la forma en que se conduce el partido ante los distintos sectores de la sociedad civil.
La catastrófica debacle electoral sufrida por el PRI en las urnas tamaulipecas durante la histórica e inédita jornada electoral del 5 de junio es el motivo principal de la movilización que pretende la democratización interna de un organismo político que, desde la perspectiva histórica, siempre se ha regido por ‘la línea’ y ‘el dedazo’.
Salvo el fallido intento emprendido por Carlos Alberto Madrazo Becera, padre de Roberto Madrazo Pintado, a mediados de la década de los sesentas, nadie más se atrevió a reformar el priismo desde la dirigencia nacional, si bien la Corriente Crítica, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, buscó la democracia interna, se caracterizó por ser un grupo de priistas que no estaban de acuerdo con las políticas neoliberales que se instrumentaron a partir del sexenio de Miguel de la Madrid. Ellos abandonaron el PRI en 1987 y fundaron el PRD tras el escandaloso fraude electoral de 1988.
La cruzada por la democratización interna del Revolucionario Institucional en Tamaulipas tendría entre sus características una ruptura con la clase política que ha gobernado la entidad en las últimas dos décadas y media.
El rompimiento se centraría en el método de selección de las dirigencias del comité estatal y de los comités municipales, así como en la selección de los candidatos a gobernador, alcaldes, diputados locales, síndicos y regidores. La democracia sería el eje central de la pretendida renovación política del priismo.
A la cabeza del movimiento se observa a Humberto Ruiz Tijerina, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos del Congreso del Estado, pero existen otros priistas que exigen la democratización del partido.
Entre ellos destacan Jesús Valdez Zermeño, ex presidente del PRI en Nuevo Laredo; Roberto González Barba, ex diputado federal y actual delegado del priismo en Matamoros; Pedro Carrillo Estrada, ex alcalde de Altamira; y Ricardo Manzur Oudié, ex diputado local.
Como se observa, varios personajes del tricolor del sur de Tamaulipas se encuentran inmersos en darle un viraje a los usos y costumbres de un partido que si se rehusa a cambiar conductas, no sólo se encamina a la derrota electoral en 2018, sino que podría -ahora sí- desaparecer.
De acuerdo a los planes de Humberto Ruiz Tijerina, la cruzada por la democratización interna del priismo comenzará en esta semana con la estrategia de visitar los primeros municipios para exponer ideas, argumentos y proyectos.
Se sabe que Roberto González Barba ya sostuvo una serie de pláticas con diversos personajes del partido en tierras jaibas a fin de preparar un encuentro en el que se debata y se discuta, ante todo, el método de selección del nuevo presidente del PRI estatal.
Este movimiento perfila la propuesta de elegir al nuevo dirigente del Revolucionario Institucional en Tamaulipas en base al voto de los consejeros políticos municipales y estatales. Se oponen a que sean sólo los integrantes del Consejo Político Estatal los que elijan el futuro de la dirigencia priista, ya que afirman que los consejeros estatales responden a los intereses del actual grupo en el poder.
La movilización también es un claro mensaje para el ex candidato priista a la gubernatura, el diputado federal Baltazar Hinojosa Ochoa, quien está atrás del proyecto político de Edgar Melhem Salinas para que se convierta en el nuevo dirigente del tricolor estatal.
Sin embargo, algo no se debe olvidar: Baltazar Hinojosa forma parte del grupo de poder que encabeza el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el mismo que impuso a Enrique Ochoa Reza en la presidencia nacional del PRI.
En otras palabras, ‘Balta’ tendría el respaldo del Comité Ejecutivo Nacional para sugerir la llegada de Edgar Melhem Salinas a la dirigencia del priismo estatal, pero… ¿cuál sería el costo que pagaría el partido?…
Ante el posible escenario de la imposición y de la cerrazón, surgen varias preguntas: ¿Esta especie de Corriente Crítica que ahora pretende la democratización interna del PRI comenzaría a coquetear con la oposición lopezobradorista si no es tomada en cuenta?… ¿O podría sumarse a las directrices políticas del partido que tomará el poder en el estado a partir del primero de octubre?
Y una pregunta más: ¿Qué tal si estos priistas que se encuentran inconformes con el actual estado de cosas en el Revolucionario Institucional tamaulipeco se organizan y fundan un nuevo partido político de corte estatal?
El PRI en Tamaulipas ya es un partido de oposición, ya no estará en el poder. Para que aspire a regresar a la gubernatura debe transitar por el sendero de la renovación y de la democracia interna. Si el partido no procesa con tino las demandas de apertura y transparencia en sus decisiones, el riesgo de que se divida y estalle es real.
Y PARA CERRAR…
Erasmo González Robledo también se anota para el proceso electoral de 2018. El diputado local quiere ser candidato del PRI a la presidencia municipal de Madero. Está puesto y dispuesto.
Para muchos, el legislador debió ser el nominado a la alcaldía en la pasada elección del 5 de junio.
¿Quién más se anotará por el priismo? ¿Qué dirá la diputada federal Monserrat Arcos? ¿Y qué dice el doctor Ricardo Manzur?




