16 febrero, 2026

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Confesionario

Más trampa que bonito…

Confesionario

Más temprano que tarde el destino alcanzó a Gustavo Cárdenas Gutiérrez, ex aspirante a la gubernatura de Tamaulipas por el Movimiento Ciudadano, su papel de comparsa a favor del PRI y su candidato Baltazar Hinojosa fue un fracaso y sus gritoneos en los que exigía cuentas al candidato del PAN se han vuelto contra él, al grado que hay rumores que indican que el diputado federal (plurinominal; es decir que no hizo campaña) busca irse de Victoria ante el panorama negro que le pronostican los astros políticos.

Así es mis queridos boes, no necesita uno ser adivino para ver que Gustavo la está pasando mal, luego de que se le abrieron varios frentes de escándalo tras el ‘papelón’ que hizo en la elección del 5 de junio en la que su sello distintivo fue servir de golpeador hacia el hoy gobernador electo Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Y es que no pasó ni siquiera un mes de la campaña que un grupo de militantes y trabajadores temporales del Movimiento Ciudadano lo acusaran de no pagarles sus sueldos por andar en las calles echándole porras.

Desde entonces el que prometía barrer a las ‘ratotas’ fue calificado como una de ellas por los afectados con la falta de pago.

Vino luego el incidente en el que uno de sus hijos fue baleado en San Pedro Garza García en medio de un polémico operativo antidrogas por la policía de ese municipio gobernado por el panista Mauricio Fernández.

Gustavo se enfrascó en una guerra de dimes y diretes con el alcalde sampetrino quien palabras más, palabras menos declaró que Gustavo debería de dar gracias a Dios que no le mataron a su hijo quien estaba involucrado en una transacción de drogas.

Para entonces los dos escándalos ya hacían trizas a Gustavo en las redes sociales, se sumaban al que apenas terminada la elección Orlando Guillén, su compañero de partido desató al acusarlo cuando dio a entender que había recibido 70 millones de pesos a cambio de vender la elección.

A ninguna de las acusaciones ha respondido Gustavo, el mismo que pedía explicaciones, hacia acusaciones estruendosas y se presentaba a sí mismo como el salvador que Tamaulipas necesitaba.

Todos recordamos cuando retador y con una sonrisa de oreja a oreja preguntaba por el rancho de la familia del gobernador electo en el debate: en qué trabaja el muchacho y ¿queen pompo? ironizaba Gustavo, como le habían recomendado los asesores que hoy ya hasta lo desconocen.

El gobernador electo Cabeza de Vaca respondió lo necesario ante los medios a las acusaciones de Gustavo y el tema quedó en una más de las bravuconadas del ex alcalde de Victoria que le ayudaban a cumplir su contrato como comparsa tricolor.

Pero hace unos días las malas noticias se siguieron apareciendo para el dirigente y ex candidato, luego de darse a conocer que posee decenas de millones de dólares en inversiones y propiedades en Estados Unidos de las que se duda su procedencia: ¿queen pompó?, como diría el mismo Gustavo.

Ranchos, predios comerciales y hasta un departamento en el millonario complejo en el que el ex gobernador Yarrington tenía en la Isla del Padre le son adjudicados a Gustavo Cárdenas, sin que él haya dicho una palabra al respecto.

La investigación del Semanario Proceso es reveladora y contundente, pero el que exigía explicaciones y acabar con las ‘ratotas’ sigue guardando silencio a pesar de que la publicación sobre sus bienes que rebasan los 3 millones de dólares en Texas fue hecha hace casi 15 días.

Mientras él calla, sus malquerientes en el Movimiento Ciudadano exigen su exclusión, esperan que la dirigencia nacional cuando menos no lo ratifique en el cargo que se supone vence a principios del año que entra.

Pero como decía al principio, hay rumores de que Gustavo Cárdenas no esperará a que el mundo se le venga encima, hablando en términos políticos.

Versiones no confirmadas indican que está a la búsqueda de compradores para el restaurante Don Jorge y su hotel Las Fuentes.

Y es que según la versión, Gustavo sabe que tras el papel de esquirol del PRI que jugó en la campaña, el futuro inmediato no le pinta nada bien a ambos negocios que hasta ahora se han visto favorecidos por el gobierno en turno.

Desde ahora, el restaurante tiene muy pocos comensales, como ha pasado en otras épocas en que el político se distanciaba del poder en turno y se cree que el hotel que obedece si existo en ocupación a la estancia de fuerzas de seguridad provenientes de otras entidades del país podría correr pronto (por ahí del 1 de octubre) correr con la misma suerte y por eso hay quienes aseguran que Gustavo quiere venderlos.

Lo dicho, el destino alcanzó al dirigente del Movimiento Ciudadano, quien le debe a los suyos y al resto de los tamaulipecos más de una explicación.

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