Desde su toma de posesión como gobernador de Tamaulipas y en eventos posteriores, JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA ha reiterado que “no habrá borrón y cuenta nueva” y que “quienes la hicieron lo pagarán”, en referencia a posibles actos de corrupción cometidos por gobiernos anteriores.
Estos pronunciamientos han provocado el aplauso de la ciudadanía y despertado la esperanza de que quienes se aprovecharon de la función pública para enriquecerse escandalosamente paguen por ello. Y aunque ha advertido que no emprenderá una “cacería de brujas”, es evidente que a corto plazo deberá pasar de las palabras a los hechos para que sus proclamas no pierdan credibilidad. Y de acuerdo a la voz popular, cumplir con ese ofrecimiento no le sería difícil, pues, se dice, para donde voltee saltan las raterías.
Por ejemplo, se afirma que los terrenos en los que fueron construidos edificios públicos en Ciudad Victoria no son propiedad del gobierno del estado y que por ello se pagan rentas que ascienden a decenas de millones de pesos al año. Esto habría sido durante el sexenio de EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES y EGIDIO TORRE CANTÚ nunca hizo nada al respecto, puesto que son socios en el negocio según las versiones.
CABEZA DE VACA también se ha referido a la desmedida deuda que recibió de su antecesor, producto de préstamos cuya aplicación no está nada clara. Es más, el actual presidente del congreso del estado, el también panista CARLOS GARCÍA GONZÁLEZ, dijo que se investigarían posibles casos de corrupción en legislaturas anteriores, con lo cual se estarían buscando cómplices que desde la legislatura legitimaron actos de corrupción, tales como avalar empréstitos ilegales y su incorrecta aplicación.
Pero el caso no es gritar “al ladrón, al ladrón”, sino perseguirlo. Es claro que fincar responsabilidades no es algo sencillo o que se pueda hacer de manera insensata. Deben tenerse los elementos necesarios para hacer viable una denuncia de tipo penal de tal modo que no pueda resultar inviable ante los órganos jurisdiccionales. Pero sí hay casos descarados y de fácil comprobación, debe actuarse de inmediato. Se dice que en el caso de EUGENIO HERNÁNSDEZ FLORES no habría mayor problema. Así que JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA está obligado, por sus propias palabras, a actuar contra quienes dejaron a nuestra entidad sumida en una estratosférica deuda que dificulta el progreso del estado.
Por otra parte, igualmente se debe demostrar que el problema de la inseguridad está bien estudiado para su combate y que las cosas en realidad mejorarán
a corto plazo. Baste recordar que en Tamaulipas no existe una policía bien integrada. La llamada Policía Estatal Acreditable no ha pasado de ser una corporación de funciones limitadas y el mayor peso de la custodia ciudadana, si se le puede llamar de esa manera, está a cargo de las fuerzas militares.
Y tan es un problema aún presente, que al segundo día de su toma de posesión, el nuevo gobernador tuvo que pasar en su propia tierra natal el trago amargo de que bandas delincuencias volvieran a sumir a la población en la zozobra, como un siniestro recordatorio de que el PRI sí se fue, pero ellos están presentes.
Durante su campaña y cuando creía que nada podía detener su triunfo, el entonces candida- to del PRI, BALTAZAR HINOJOSA OCHOA, al referirse al problema de la inseguridad, dijo que los delincuentes con él “se iban a chingar” y en un evento en Tampico fanfarroneó, “ese Tamaulipas ya no existe”. Esto demuestra el mundo irreal en el que viven los políticos cuando de hacer promesas se trata.
El domingo se dio una prueba de que sigue existiendo. Por ello, el nuevo gobierno estatal debe dar el siguiente paso y no dar pábulo a que todo sea algo similar al irresponsable pronunciamiento de HINOJOSA OCHOA. Los hoyos de las ratas son inocultables. Sólo se necesita hurgar en ellos para sacarlas de la cola. EUGENIO HERNÁNDEZ ha sido señalado por la justicia estadounidense como responsable de lavado de dinero, pero aquí sus contlapaches priístas lo encubrieron con todo. Su gran amigo y protegido, HOMERO DE LA GARZA TAMEZ, también enfrenta cargos por corrupción en la vecina nación, pero el manto de impunidad siempre lo encubrió.
Que no haya persecuciones irresponsables o de tinte político, pero llamar a cuentas a quienes se enriquecieron ilegalmente es una exigencia social que amerita pronta atención. Del dicho al hecho debe haber un corto trecho ¿o no?
Pasando a otros temas, se confirmó el nombramiento de MARIO LEAL RODRÍGUEZ como secretario de Educación en el estado, llevando como subsecretario de Infraestructura a HUMBERTO ZURITA ERAÑA. Ambos fueron gerentes de la COMAPA zona conurbada aunque no se les conoce trayectoria en materia pedagógica. En el caso de ZURITA lo único que ha enseñado es el cobre. Pero un nombramiento que ha sido considerado como un acierto es el del tampiqueño PEDRO GRANADOS RAMÍREZ como coordinador estatal de Protección Civil, cargo que a nivel municipal ocupó en la anterior administración de la maestra MAGDALENA PERAZA GUERRA. Dicen que como delegado regional en esa materia fungirá SAÚL RIVERA CABALLERO.
Dicen que cuando la maestra PERAZA le dijo a su flamante directora de Desarrollo Social que habría un evento en la colonia Rodríguez, la nueva funcionaria preguntó ¿Dónde queda la colonia Rodríguez, maestra? Imagínese usted si conocerá el sector Moscú. Habrá que organizarle un tour por las colonias de la ciudad.




