En el proceso de expulsión que el PRI abrió hace dos semanas en contra del todavía gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, existe un nativo de Pueblo Viejo y que trabajó y vivió durante algún tiempo en Tampico.
Ese personaje se llama Gabriel Deantes Ramos, quien llegó a convertirse en Secretario del Trabajo y Previsión Social del gobierno veracruzano, si bien muchas de las denuncias en su contra provienen de la etapa en que se desempeñó como subsecretario en la Secretaría de Finanzas y Planeación.
De hecho, varias de las observaciones hechas sobre la lista de anomalías e irregularidades financieras cometidas en el sexenio de Javier Duarte fueron planteadas por la Auditoría Superior de la Federación, encontrándose bajo la lupa el funcionario que vivió en tierras jaibas en la década de los noventas e inicios del nuevo milenio.
El proceso de expulsión del PRI en contra de Javier Duarte y su grupo cercano prácticamente ya comenzó. La suspensión de sus derechos partidistas es un hecho, lo que les impide participar en procesos internos del partido, además de que no pueden postularse a cargos de elección popular.
El procedimiento de sanción tricolor se instrumentó a través de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria, la que encabeza Fernando Elías Calles, la que tiene, es evidente, el aval de Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN priista, de liquidar al gobernador de Veracruz, convertido en un pesado lastre para la maltrecha imagen del priismo.
Junto a Javier Duarte y Gabriel Deantes Ramos, están bajo la mira del reglamento priista, entre otros, los siguientes personajes veracruzanos: Arturo Bermúdez Zurita, ex secretario de Seguridad Pública del estado; Juan Carlos Rodríguez García, ex director jurídico de la Delegación Federal de la Sedesol; y José Antonio Mansur Beltrán, ex delegado federal de la Secretaría de Economía.
Hace 20 años, Gabriel Deantes era un ejecutivo gris de una estación radiofónica de Tampico. Después, instaló un local en una plaza comercial porteña donde vendió los teléfonos celulares de moda de la época. En realidad, no pintaba para que llegara a manejar millones de pesos en sus manos.
Después hizo carrera en el servicio público en el norte de Veracruz. Saltaba de un escritorio de ‘medio pelo’ a otro. Era un burócrata más en la nómina, común y corriente.
Sin embargo, todo cambió en 2010, cuando Fidel Herrera Beltrán, entonces gobernador de Veracruz, decidió finalmente que el candidato del PRI a la gubernatura sería su ex secretario particular, Javier Duarte de Ochoa, un político que rondaba los 37 años de edad y cuyo mayor logro político había sido llegar a la Cámara de Diputados.
En el grupo cercano a Javier Duarte se encontraba Alberto Silva Ramos, apodado ‘El Cisne’. Ahí es donde llega Gabriel Deantes Ramos al primer círculo del poder veracruzano: es primo de Alberto Silva Ramos.
Durante el sexenio que está por concluir en tierras veracruzanas, Gabriel Deantes tuvo varios cargos: Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz; Subsecretario de Administración y Finanzas; y Secretario del Trabajo y Previsión Social. Incluso, fue secretario de Acción Electoral del PRI jarocho.
Cuando el otrora vendedor de teléfonos celulares se integró a la campaña electoral de Javier Duarte en el año 2010, se llevó a un amigo suyo: Carlos Acevedo Cadena, quien se desempeñara como director de Comunicación Social del Ayuntamiento de Tampico en el trienio 1993-1995… pero esa es otra historia, plagada de excesos y rumores.
En el vecino estado de Veracruz a Gabriel Deantes se le acusa de ser propietario de una gran cantidad de casas e inmuebles. De acuerdo a los publicado por la prensa jarocha, el ex funcionario afirma que todo es gracias a una herencia. En fin.
Todo pinta para que Javier Duarte y su amigo Gabriel Deantes no sólo sean expulsados del PRI en las semanas por venir, sino que serán denunciados por la vía penal y, posiblemente, encarcelados, una vez que Miguel Angel Yunes tome protesta como gobernador de Veracruz en diciembre próximo.
Así como Tamaulipas comienza a sacudirse con negras historias del pasado régimen, en la entidad veracruzana las cosas van a reventar en términos legales una vez que llegue el nuevo gobierno, ya electo en las urnas el histórico 5 de junio. El expediente Veracruz va a estallar.
ALMARAZ Y CHUCHÍN…
Los alcaldes priistas de Ciudad Victoria y Matamoros, Oscar Almaraz Smer y Jesús de la Garza Díaz del Guante, andan muy activos en la vida estatal del partido tricolor.
El activismo de los dos presidentes municipales se entiende en el contexto de que representan los principales soportes que tiene el Revolucionario Institucional tras la estrepitosa derrota sufrida en la elección por la gubernatura. Está claro que quieren ejercer influencia, añadida la voz y el voto.
Por ejemplo, Oscar Almaraz y Chuchín de la Garza asistieron al acto donde Rafael González Benavides presentó su renuncia a la presidencia del PRI tamaulipeco. La asistencia de ambos llamó mucho la atención.
Y PARA CERRAR…
Por cierto… Enrique Cárdenas del Avellano quiere ser candidato del PRI a la alcaldía de Ciudad Victoria en 2018. ¿Qué dirá al respecto Oscar Almaraz, quien, suponemos, pretender reelegirse?…




