A partir de la toma de posesión del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, han sido cesados multitud de funcionarios y empleados de gobierno, y con el propósito de que asimilen con resignación su derrota, les informo sobre mi “Teoría del Cese”.
1.- El cese es una eventualidad en la vida de todo funcionario, y debe aceptarse con la misma alegría y gratitud con que se recibe el nombramiento.
2.- Un cese más o un cese menos, poco significan en la vida de un pillo, pero el pueblo respira mejor cuando lo corren.
3.- El cese es inodoro, incoloro e incluyente, porque lo mismo afecta a las mujeres que a los hombres, y también a los gays.
4.- Los funcionarios que protestan iracundos cuando los cesan, son como aquellas sirvientas ingratas que insultan al patrón cuando se largan por la puerta se servicio.
5.- El cese fulminante es la respuesta indicada para los funcionarios infieles que deshonraron su palabra de honor y se comieron un pastel que no les correspondía.
6.- Los funcionarios que van a ser cesados son como los “cornudos inteligentes”, porque se enteran a tiempo, pero se aferran a la ilusión de que no sea cierto.
7.- El día más triste del mundo es el que se pasa fuera de la nómina.
8.- La mayor desgracia de un funcionario es merecer la desgracia de su cese o su renuncia.
9.- El día de la renuncia es tan triste y tan largo como un día sin pan y sin dinero.
10.- El cese es el castigo que se dicta para aquellos que no entienden que no se debe buscar la carne donde se consigue el pan, y que si están dentro es para que se orinen hacia afuera, y no hacia adentro.
11.- Los funcionarios cometen el pecado del fanatismo cuando se consideran indispensables en sus cargos, y se aferran a esa fantasía hasta ceer que son inamovibles.
12.- Después de su cese o renuncia, los funcionarios volverán a ser nadie, y eso es lo que más les disgusta.
13.- La esperanza de ser confirmado en su cargo es una esperanza inútil, pero es la última que pierde el funcionario.
14.- El cese tiene efectos multiplicadores y pedagógicos, porque sirve de advertencia para todos. Acalambra a los ladrones y cochinos de freno y también pone a chambear a los holgazanes y “bolsones”.
15.- La renuncia de un funcionario puede parecer algo insignificante, pero vivir sin sueldo, sin viáticos, sin tarjeta de crédito, sin automóvil, sin gasolina, sin chofer, sin empleados y sin guaruras, “es la muerte, caballero”.




