– ¿Y usted piensa ir a votar el día de las elecciones?.
– Claro, mi familia y yo votaremos todos ese día.
– ¿Y por quién van a votar?.
– Pues mi suegra y mis dos muchachos más grandes van a votar por el “Partido del Menudo”, ya que como ellos vivieron un tiempo en la Ciudad de México se volvieron medio “chilangos”, y los enloquece en la mañana el menudo, la birria y algunos caldos similares.
– ¿Y los demás familiares?.
– Pues mi mujer y las dos niñas van a votar por el “Partido del Tamal”. A ellas les encantan los tamales de pollo, de puerco y también los “borrachos”. Mis otros tres hijos y yo votaremos por el “Partido del Cabrito”, ya que a mí me fascina cuando lo hacen en su sangre, al pastor o simplemente en salsa con sus cebollitas y sus chilitos floreados.
– Pues no entiendo nada de eso que usted dice, y no estoy informado de que haya partidos políticos con esos nombres, ¿podría explicarme usted con más amplitud a qué se refiere?.
– Sí, como no, mire los partidos políticos andan ahorita muy austeros con las precampañas electorales, pero ya anunciaron que el día de la elección van a ofrecer comida a los votantes desde las 5:00 horas de la madrugada hasta el cierre de las elecciones, de tal manera que una familia numerosa y organizada como la mía, puede distribuir sus miembros entre varios partidos políticos, para aprovechar esta oferta alimenticia que nos “cae de perlas” y según las preferencias gastronómicas de cada quien.
– ¿O sea que usted y su familia no van a votar por convicción ideológica, principios políticos o el perfil de los candidatos?.
– No, de ninguna manera; nosotros no somos tan complicados y vamos directamente sobre el menudo, el tamal y el cabrito, y si hay café y postre, también le entramos. Como está de terrible la inflación ahorita, usted comprenderá que es todo un milagro ahorrarse treinta alimentos diarios.
– No entiendo muy bien eso de los treinta alimentos diarios. Explíqueme por favor.
– Es muy sencillo, los que comen menudo en la mañana, pueden pasar al mediodía a comer con el partido que regala tamales, y por la noche acudir a visitar el partido que obsequia cabrito; de tal forma que la familia hace un carrusel para recorrer las cocinas de los tres partidos, y disfrutar lo que ofrece cada uno. Y como somos diez de familia y pensamos acreditarnos las tres comidas al día, pues nos estaremos ahorrando treinta viandas, lo que es todo un éxito económico y político en estos tiempos en que la inflación nos está “cacheteando hasta el alma”.
– ¿Entonces usted y su familia no piensan en el futuro de Tamaulipas, el avance de la democracia, el poder del voto, el valor de los programas y la ideología de los candidatos?.
– No, pues realmente nosotros no pensamos en nada de eso, porque eso no se puede comer, compréndalo. Nosotros vamos sobre lo “macizo”, lo que se puede masticar. Lo demás y la demagogia, se las dejamos a los candidatos y a los grillos que los acompañan, y que mucho les aproveche.