3 junio, 2026

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Crónica urbana

Don Giocondo Duarte

Crónica Urbana
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Si apreciamos una sonrisa enigmática es la sonrisa de la Gioconda. La sonrisa de Javier Duarte es también maravillosa porque guarda los enigmas de un país de corruptos naturales.

No fingen, expresan su grandeza y su degradación humana, si es que lo corrupto contiene al cuerpo. Este hombre, que fue elogiado, adorado y privilegiado por  las esferas del poder nos muestra su hermosa sonrisa  de Gioconda. 

Es un Hombre Renacentista porque su sonrisa lo hace vivir los laureles de la riqueza. Vivir la riqueza tolerada por la clase gobernante tricolor.

Representa la sonrisa de todos los corruptos que sonríen con los suyos el esplendor de la riqueza.  Son los Jeques del Jocoque, la Vía Láctea del tesoro nacional.

No tocan a su consorte que también sonrió en las páginas sociales de la realeza veracruzana con los miles de niños del DIF veracruzano que vivieron sus sonrisas de hambre y pobreza.

Porque las lisonjas del poder llegan a la realeza y sus asistentes de cuello blanco son los cisnes de la fanfarria y esplendor social.

Javier Duarte es El Giocondo, el sonriente hombre que bien puede posar desnudo a la manera de la Venus de Boticelli. Cubierto sus abundantes partes con su mano angelical. El desnudo de Duarte con sus nalgas de «chaperón» lucirá en los más bellos Museos de la Corrupción Mexicana.

Sin duda, Duarte es hoy el símbolo más lindo de la cauda de gobernadores que en su sonrisa expresan la delicia y el confort de sus pecados.

Los pecados perdonados por los dioses de la política nacional  que sonríen con sus nalgas rojizas de la corrupción.

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