27 enero, 2026

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 Enredos del 2018

Mientras tanto

El crucigrama electoral del 2018 es más complicado de lo que parece. Muchos de los que quieren y aspiran seguramente que no podrán y tal vez haya quienes nunca pensaron que estarían montados en el escenario electoral y sin embargo ese será su destino.

La cuestión es que ya no basta ser una figura popular, ni aparecer a la cabeza en las encuestas. Hay otros ingredientes que será necesario reunir para poder llegar por lo menos a la candidatura. Obtener el triunfo electoral será otra historia.

Un caso ilustrativo lo encarna el neolaredense Carlos Cantú Rosas. ¿A dónde irá a parar con sus ambiciones desenfrenadas? 

Cantú Rosas ve naufragar sus sueños y por lo menos desde el PAN no podrá volver a la alcaldía, tampoco será diputado federal ni senador, a menos que se dé la remotísima posibilidad de que tenga la aprobación y lo impulsen desde Palacio de Gobierno lo cual parece imposible.

Dos cosas le pesan a Cantú Rosas: la actitud belicosa que en la precampaña pasada asumió contra el ahora gobernador y el desgaste que sufrió en su desempeño como alcalde. No sale muy bien parado a la hora de la revisión de sus cuentas públicas y en este pecado lleva la penitencia.

La semana pasada se apareció por la Secretaría General de Gobierno y según quienes lo vieron, salió con la cola entre las patas y empeñado en hacer saber que no emigrará a Morena ni al

PRI, que seguirá siendo un disciplinado panista que se conforma con lo que le den, así sea una chamba en el gabinete.

En el escenario electoral hay otra figura que en tiempos recientes jugó y tampoco le atinó: la ex alcaldesa de Matamoros Lety Salazar. Sus cuentas públicas no han pasado el cedazo de la Auditoría Superior del Estado y eso le seguirá pesando por largo tiempo.

Por eso ahora prefiere esperar las definiciones políticas del 2018 y hacer un discreto esfuerzo para que la hagan diputada plurinominal.

Hay quienes se han mantenido a una prudente distancia del activismo electorero y sin embargo despuntan como cartas fuertes de su Partido. Víctor Manuel Sáenz, por ejemplo, parece perfilado para ser el candidato del PAN en Reynosa. 

Por lo menos eso empezó a especularse desde que lo pusieron al frente de la acción gubernamental para acabar con la violencia en esa población fronteriza.

En el frente priista hay situaciones que parecían ya decididas y sin embargo no lo están, como el caso de Chuchín Díaz del Guante, el alcalde de Matamoros, quien incurrió en tremendos errores que demeritaron su relación con el Jefe del Ejecutivo Estatal.

Chuchín, un buen tipo pero pésimo político, se alió con la facción priista que cometió más agravios contra quienes mandan ahora en Tamaulipas y ha resultado un desastre como administrador porque en poco tiempo hundió en la ruina al ayuntamiento a Matamoros.

Su proyecto para reelegirse en la alcaldía se encuentra al borde del fracaso y la presencia del gobernador Cabeza de Vaca en el informe del diputado Carlos García ha tenido un efecto premonitorio sobre el tropezón que le espera.

Tal vez a estas alturas para Chuchín lo mejor que le pueda ocurrir es que lo dejen ir a su retiro a salvo de sobresaltos pues sabe bien que nada ni nadie salvara del naufragio a su administración.

Su consejo de venerables ancianos de nada le servirá aunque por sus sueldos y privilegios pareciera ser un equipo de invencibles.

Los casos que mencionamos y otros muchos más sirven para llegar a una conclusión: la incertidumbre es el signo de los tiempos que vive la clase política.

La alternancia de alguna manera ha provocado una recomposición política del Estado y habría que sumarle otro ingrediente: los excesos le pasan la factura a muchos cuadros políticos.

Aún quienes veían una tabla de salvación en el fenómeno electoral de Morena, saben que el “crossover” no es cosa sencilla.

Hay priistas que habían decidido quemar las naves e incorporarse al partido de Andrés Manuel López Obrador. Oportunismo puro, vocación de trepadores que al parecer se verá frustrada, por lo menos para una buena parte de ellos que cifraron sus esperanzas en la interlocución con Ricardo Monreal, quien tras su fallido intento por ser candidato a la gubernatura de la CDMX parece listo para emigrar al Frente PAN-PRD-MC.

Por todo esto nos parece que son ociosos los ejercicios especulativos que desde ahora pretenden anticipar los nombres de quienes protagonizarán la crucial jornada electoral de 2018.

Más aún, muchas cosas han de pasar en los escenarios estatales y nacionales que marcarán fuertemente la política tamaulipeca. 

Más vale que la clase política haga acopio de paciencia y evite incurrir en acciones precipitadas que podrían teneramargos desenlaces.

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