Ante la tragedia que envuelve a la población de varias entidades del país por la perdidas de vidas humanas y los daños materiales incalculables hasta el momento por dos devastadores terremotos que cimbraron a las entidades, primero a Oaxaca y Chiapas y después a la ciudad de México, Puebla y Queretaro, se han multiplicado voces de la sociedad que reclaman se reduzcan las partidas millonarias que se destinan a los partidos políticos para utilizarse en la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas, iglesias, museos, puentes y vialidades.
Hay que subrayar que no se trata de un reclamo nuevo. Es una vieja y justa demanda de la sociedad que no acepta que los partidos se gasten anualmente miles de
millones de pesos mientras que en Mexico hay 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza extrema.
Para el ejercicio 2018 el INE está proponiendo un presupuesto financiero de 6 mil 788 millones 900 mil pesos para apoyar a los partidos políticos y candidatos independientes en las elecciones federales.
Se trata del presupuesto más grande de toda la historia que constituye una ofensa para la sociedad si tomamos en cuanta las grandes necesidades que tiene la población.
El primero en responde a la demanda de la sociedad fue Andrés Manuel López Obrador, dueño absoluto de la franquicia política llamada Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), quien para congraciarse y llevarse los aplausos ofreció que su partido donaría el 20 por ciento para ayudar a los damnificados del primer terremoto.
Fue un ofrecimiento demagógico, que tuvo eco en una parte de la sociedad producto de la ignorancia, porque el dueño de Morena no puede destinar el dinero que recibe del INE para la reconstrucción de daños de los afectados, porque estaría violando la Ley.
No queriéndose quedar atrás en la lucha por ganarse adeptos el PRI en voz de su presidente, Enrique Ochoa y el diputado César Camacho, coordinador de la banca del tricolor en la Cámara de Diputados, se manifestaron favor de reducir los apoyos a los partidos políticos.
En Matamoros ayer el diputado federal, Pedro Luis Coronado Ayarzagoitia, también se pronunció a favor de esa propuesta.
Se trata de una propuesta también demagógica del PRI, porque ellos saben que no podrán reducirse los apoyos a los partidos políticos, si antes no se hace una reforma a la Ley que establece las normas para otorgar esas prerrogativas.
El INE caprichosamente no está presupuestando 6 mil 788 millones 900 mil pesos a los partidos para el 2018. Lo está haciendo en función de lo que establece la Ley.
No faltará otro que diga, que se reforme la ley. Eso en estos momentos es imposible, porque hay un precepto en la misma que establece que dicha ley solamente puede reformarse un año antes de una elección federal.
Si realmente los partidos hubieran estado dispuestos a responder a ese viejo reclamo de la sociedad, debieron haber reformado la Ley desde hace tiempo y no lo hicieron.
Y mientras no se reforme la Ley los partidos políticos seguirán siendo un gran negocio millonario.
En el mediano plazo la sociedad tiene que luchar, pero no coyunturalmente como sucede ahora en medio de la tragedia, para que los partidos reciban menos dinero. Y para ello en el futuro mediato se tiene que hacer un gran movimiento a favor de esa causa, pero con mucha inteligencia porque tampoco es conveniente terminar con el financiamiento público, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad pues se estaría abriendo las puertas al dinero sucio y a los poderes fácticos para sean los que decidan quien gana las elecciones. Que la tragedia no nos ciegue.




