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Columnas: Libropolítica

La espada de Damocles

/ 12 de julio, 2018 / Carlos García Villarreal

“Qué bonito debe sentirse ser el Presidente Peña”, frase que en 2013 me dijera un desconocido mientras estábamos a punto de un despegue matutino del aeropuerto internacional de la Ciudad de México, yo me ubicaba en ventanilla, y aquel ciudadano estaba a mi derecha, ambos, dentro de una aeronave comercial en la que viajaríamos a Monterrey.

Aquella escena, se desarrolló cuando el piloto detuvo nuestra aeronave en plataforma para dar paso al avión presidencial, para los que conocemos del protocolo oficial, nos resultó obvio que a bordo del antiguo avión “Presidente Juárez TP-01” viajaba Enrique Peña Nieto, toda vez que los equipos de seguridad en tierra, bomberos y protección civil tomaron las posiciones cercanas a la pista, un programa de seguridad y reacción inmediata que el Estado Mayor Presidencial coordina por si se presenta algún incidente durante la maniobra de despegue.

Hoy, cinco años más tarde, me viene a la memoria junto con aquella anécdota, la parábola de “La espada de Damocles”, misma que Cicerón incluyó en su libro “Disputaciones tusculanas” en el año 44 A.C., en este sentido, debo precisar, que, Damocles era un cortesano del Rey Dionisio II de Siracusa, quien, sorprendido por las maravillas del poder, la capacidad de mando, la inminente obediencia de sus súbditos y hasta la envidia por el ropaje que portaba el monarca, un día, sin temor le dijo: “me gustaría ser como usted su majestad”, fue entonces cuando Dionisio, dispuesto a darle una lección, lo invitó a ser rey por un día, pues notó que sus palabras provenían más de la envidia que de la admiración.

Siendo así, al día siguiente, Damocles recibió la instrucción de sentarse en el trono, y, mientras recibía las atenciones de los cortesanos, el rey tomó lugar al fondo del salón; de pronto, cuando Damocles levantó la cabeza, se dio cuenta que justo arriba de él se encontraba una filosa espada que pendía de un hilo delgado, entonces, sabiendo que en cualquier momento caería sobre su persona, miró al rey, y con rostro atemorizado le preguntó “¿qué significa eso?, entonces Dionisio II respondió: “eso que está sobre ti, es el riesgo que todo gobernante tiene sobre su cabeza”, entonces Damocles, al instante y sin pensarlo, renunció a su envidioso sueño.

¿Me gustaría saber si aquel personaje que afirmó lo “bonito” que sería ser el Presidente Peña seguirá pensando lo mismo?, yo lo dudo, pues de aquel bono democrático con el que asumió la primer magistratura del país no queda nada, y realmente poco le queda; pues su popularidad en seis años se evaporó.

Si revisamos la evaluación presidencial trimestral que “Mitofsky” desarrolla para el diario “El Economista”, apreciaremos su caída del 54% que registró en el primer trimestre del 2013 al 21% que registró en el mismo periodo del 2018.

Alguien no le informó al presidente que su popularidad caería ante casos como el de Ayotzinapa y la mala integración de las averiguaciones de la PGR por la desaparición de los estudiantes; alguien no le informó al presidente que su reforma educativa no elevaría la calidad de la educación, sino que seguiría ubicándonos como país en el último lugar en educación del ranking de la OCDE; alguien no le informó al presidente que no se le podía comprar la casa blanca a un contratista del gobierno federal; y, como comodín de la desgracia, alguien no le informó al presidente que su estrategia de seguridad solo incrementaría la ola de violencia, misma que afecta al país y de la que hoy ninguna delegación de la CDMX se salva.

Considero que no vale la pena desear el poder obtenido por otros, en contraparte, es más importante gozar de la libertad personal de hacer, salir, hablar y publicar en redes sociales sin temor al ataque de una turba facebookiana o tuitera dispuesta a denostar o exhibir con ingeniosos “memes” los errores del político, pues como decía el periodista Rubén Narváez: “en política los amigos son de mentiras, los enemigos son de verdad, las calumnias son seguras y las vergüenzas son para el resto de la vida”.

Twitter: @karloskgv