A partir de este domingo 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, en todo el planeta se desarrolla una intensa campaña que busca poner un alto a la violencia contra mujeres y niñas, la ONU determina esta acción, al corroborar que una de cada tres mujeres sufren violencia de género y que “ningún país escapa a esta pandemia”.
En México, INEGI informa que en las agresiones contra las mujeres, el 61.1 por ciento de los casos se trata de violencia severa y muy severa, reporta también que la víctima llega a perder casi un mes de trabajo remunerado, a consecuencia de la violencia y confirma que “la violencia contra las mujeres, se ubica en las relaciones de mayor cercanía y familiaridad, siendo las relaciones de pareja, ya sea por unión, matrimonio o noviazgo, las relaciones donde se ejerce con mayor frecuencia y severidad, agresiones de todo tipo contra las mujeres”.
En Tamaulipas, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, detalla que por cada 100 mujeres mayores de 15 años que han tenido pareja o esposo, 31 de las casadas y 49 de las separadas, divorciadas o viudas experimentaron violencia emocional, económica, física o sexual durante su actual o ultima relación. Las más han son víctimas de agresiones emocionales.
El análisis, que es apenas una muestra, porque la mayoría de las mujeres no denuncia y se calla el acoso por años, refiere que 3 de cada 10 mujeres han registrado al menos una vez en su vida insultos, amenazas, humillaciones y ofensas psicológicas. Luego están las que reportan violencia económica, agresiones físicas y sexuales. En el caso de las mujeres solteras, la encuesta prende motivos de alerta porque la violencia física ha sido reportada por nueve mil solteras, que ya enfrentan situaciones de gravedad.
Estos datos oficiales reflejan apenas la punta del iceberg, una parte del problema global que sigue enfrentando la población femenil, pero nunca como ahora se habían registrado tantos movimientos civiles para llamar a la conciencia social y poner un alto a este tipo de agresiones, ahora se habla ya más abiertamente sobre el feminicidio, el acoso sexual, la violencia moral, económica y psicológica, se crean etiquetas para redes sociales que difunden las formas de prevención y de atención para contener la pandemia, aunque nunca serán suficientes.
#NiUnaMenos #VivasNosQueremos #NiUnaMás #YoTeCreo #MiPrimerAcoso #YoTambién
En este año, la ONU exige además mejores políticas públicas para la protección de las defensoras de los derechos de las mujeres, que por su condición de luchadoras
activistas en favor de las víctimas, se conviertan en colectivos vulnerables.
Un día naranja o 16 continuos de campaña global, nos recuerdan que aún falta mucho por hacer, que la tarea no es fácil, el cáncer está tan arraigado en toda la sociedad, que no habrá antídoto pronto, pero no debemos desistir. Es por las unas y por los otros también.
La lucha es porque se respeten los derechos de las mujeres y no solo por la condición de mujer, sino por ser humano, ni más ni menos.
En Boca Cerrada
En el Legislativo local se reforma la Ley para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, para redefinir el acoso sexual como una forma de violencia en el que, “si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado indefenso y de riesgo para la víctima”. Se pretende contar con un sólido sustento que procure lineamientos dirigidos a prevenir, atender y sancionar las conductas de acoso y hostigamiento, en cualquier ámbito público.
@LupitaEscobedoConde




