Andrés Manuel López Obrador, tiene solo esta semana en su calidad de presidente electo para coleccionar ‘enemigos’, hoy puede presumir que la lista es tan variada, tan diversa, que ya debería estarse preguntando: ¿será posible que todos estén mal y solo yo tenga la razón?
Así es mis queridos boes, en cinco días el tabasqueño asumirá el mando que tanto soñó, por el que peleó, protestó, bloqueó, denunció: ser presidente de la República.
Pero parece que es él, el que se obstina en complicar su mandato, asumiéndose desde antes incluso de tomar el poder, como el dueño único de la verdad, como el fiel de la balanza de la justicia.
Eso le ha costado que a cinco días de ponerse la banda presidencial, las dudas sean mayores, las advertencias sobre un gobierno autoritario, enemigo de la iniciativa privada y hasta de la libertad de expresión crezca.
El primer gran encontronazo del presidente electo se dio apenas unos días después de que ganó la elección, cuando despotricó contra el Instituto Nacional Electoral, que por cierto desde la noche de las votaciones lo dio como ganador, pero que lo enfureció cuando los consejeros señalaron una serie de irregularidades en los fondos de ayuda a los damnificados de los terremotos.
Pero ya tenía para entonces sus desencuentros con los empresarios más poderosos del país, porque desde campaña amenizaba con cancelar las obras del NAICM, vinieron algunas reuniones y parecía que el diferendo se zanjaba. Incluso dijo más de una vez en público que si la IP hacia el nuevo aeropuerto este seguía.
El siguiente capítulo de esa novela fue la campaña del propio López Obrador y sus ‘asesores’ que se empecinaron en parar el NAICM y lo llevaron a ‘consulta’.
Aquello fue una vacilada que le sirvió para faltar a su palabra y entonces terminó de echarse de enemigos a los de los dineros privados. Anunció entonces la construcción de dos pistas más en el de Santa Lucía.
Vino un enemigo más, el MITRE, el máximo organismo de expertos en procesos aéreos del mundo, quienes ya habían dicho en base a estudios de viabilidad que el NAICM cumplía con todas las normas y advertía también del riesgo de operar Santa Lucía al mismo tiempo que el actual aeropuerto de la CDMX.
Tras la decisión de AMLO, varias empresas aéreas ya declararon que sería muy difícil operar en México, si es que se concreta Santa Lucía. Es decir también se inscriben entre sus enemigos.
Al clima enrarecido se sumó la polémica por la propuesta de MORENA de prohibir las comisiones que cobran los bancos en México y que en jornada y media provocó pérdidas multimillonarias a la bolsa de valores y a dichas instituciones, además de el deslizamiento a la baja del peso frente al dólar que de 18.50 pesos anda rondando los 20.50
Tuvo que salir el propio López Obrador para intentar serenar a los mercados, pero el daño estaba hecho. Daño a su propio gobierno, porque los analistas financieros consideran que lo que AMLO pretendía ahorrarse con la austeridad que tanto anuncia, se perdió y mucho más porque los intereses que se pagan por la deuda mexicana crecieron gracias a su propio escándalo bancario. Los banqueros, anotados a la lista de enemigos.
Pero la crisis mayor, la que superó incluso los límites territoriales, fue la decisión de crear la Guardia Nacional, misma que estará compuesta por militares y marinos y que dicha corporación se encargue de las tareas de seguridad pública en el país.
Fue una carambola ocasionada por el Presidente electo, porque por principio de cuentas descalificó una y otra vez a la Policía Federal que ha aportado una cuota muy alta de muertos entre sus elementos en la lucha contra el crimen organizado.
De inmediato reaccionaron de manera unánime todas las organizaciones de derechos humanos serias en México y en el mundo: Human Rigths Watch, Amnistía Internacional, Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre las más destacadas, pero al menos 165 ONGs mexicanas entre otras Mexicanos Primero, México Unido contra la Delincuencia, todos los observatorios ciudadanos y hasta los partidos políticos.
Reclamaban otra vez que AMLO faltara a su palabra y promesa de campaña de regresar los soldados a los cuarteles. Los organismos nacionales e internacionales advierten del riesgo de más violaciones a los derechos humanos al institucionalizar la militarización del país.
Luego llegó la lista de los invitados a la toma de posesión y ahí aparece Nicolás Maduro, al que la mayoría de sus compatriotas odia, con el que el grueso de los presientes de Centroamérica han amenazado con romper relaciones diplomáticas, lo que pone a AMLO en una posición de pocos amigos con sus homólogos de la zona.
Y la última suma a la lista de no amigos, es la de los gobernadores del PRI y PAN que mediante una carta advierten su rechazo y demanda legal contra la figura de los ‘superdelegados’ a los que AMLO y los suyos les dan potestades incluso superiores a quienes han sido electos en las urnas.
¿Qué necesidad tenia López Obrador se sumar más y más enemigos políticos, cuando su victoria fue histórica y total?, No había necesidad, podría haber llegado a la toma de protesta sumando adeptos, zanjando diferencias y no enfrentado con buena parte del país al que pretende gobernar.
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