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“Ninis” a la obra!

/ 19 de enero, 2019 / Homero Hinojosa

Este mes de enero arrancó el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, una iniciativa impulsada por el Gobierno Federal para dar “chamba” a los llamados “ninis” mexicanos. Más de 300 mil espacios de trabajo ya han sido creados para el millón 100 mil personas que se han registrado.

Un “nini” es un joven entre 15 y 29 años que ni estudia ni trabaja (de ahí el singular apodo). Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, durante el primer trimestre del 2018 había 6.6 millones de jóvenes que no estaban ni en la escuela ni en algún puesto laboral. 

Con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro del Gobierno Federal se abren espacios que son ofertados por 39 mil empresas que se han interesado en el plan. Actualmente la Secretaría del Trabajo se encuentra muy activa recopilando la información de esas organizaciones, dónde se localizan, en qué áreas pueden capacitar a los jóvenes, cuántos aprendices podrían recibir y si puede recibir a personas con discapacidad.

Una vez que los jóvenes comiencen su capacitación deberán recoger una tarjeta bancaria para que se les deposite 3 mil 600 pesos mensuales. El programa tiene una primera meta de beneficiar a 2 millones 300 mil jóvenes.

Se tiene contemplado que este primer empleo temporal pueda durar un año y que una vez concluido las empresas puedan darles una certificación que los acrediten. La idea es que sigan trabajando en las empresas en donde los contrataron, pero de lo contrario la acreditación les servirá  para tocar otras puertas.

Ya el presidente López Obrador ha comentado que el presupuesto para Jóvenes Construyendo el Futuro será inicialmente de 44 mil millones de pesos. Si se necesita más —ha dicho— se realizarán transferencias de recursos, ya que se trata de un programa prioritario para su administración.

¿Quienes se han apuntado ya apoyar a los jóvenes dándoles un espacio en sus oficinas y plantas? Entre ellas figuran algunas organizaciones líderes, como Alfa, Femsa, Bimbo, Cemex y Banorte.

Femsa, por ejemplo, contempla abrir mil 500 vacantes para los jóvenes que formen parte del programa en Nuevo León y otros Estados.

En un comunicado difundido esta semana, la empresa refresquera regiomontana informó que “uno de los objetivos de su misión y estrategia de sostenibilidad es la generación de valor social en las comunidades donde operamos y creemos que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro contribuye en este sentido”.

Mucho se le ha criticado al gobierno de López Obrador desde que inició su gestión. Sin embargo, este programa podría considerarse como un acierto y se alinea a la visión que tienen ya algunas universidades por involucrar desde temprano a los jóvenes en actividades laborales, es decir, que vayan probando sus destrezas y habilidades en el “mundo laboral real”.

Este es uno de los objetivos, por ejemplo, del Tecnológico de Monterrey que este año cambiará su esquema educativo por uno más vivencial con su innovador sistema “Tec 21”. El objetivo es que sus alumnos combinen más el aprendizaje en el aula con la experiencia misma en los negocios.

Ojalá que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro tenga mecanismos que garanticen el alcance de objetivos y cuente con sistemas de contraloría y vigilancia para evitar que se convierta en un conducto más para el desvío de fondos y actos de corrupción. 

Desgraciadamente la experiencia que tenemos en México con la creación de programas educativos ha sido negativa en el pasado y miles de millones de pesos han ido a parar a manos de funcionarios y familiares sin escrúpulos.

El hecho de que empresas del sector privado estén involucradas en este tipo de programas ayuda sin duda a su vigilancia. Y el seguimiento que los medios de comunicación le podamos dar será también valioso para verificar que los fondos asignados tengan como meta el desarrollo laborar de jóvenes que ni estudian y ni trabajan en nuestro país.