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Un Rector en “La Pesca”

/ 12 de agosto, 2019 / Max Ávila

* El columnista es Premio Nacional de Periodismo 2016, autor de las novelas “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y del libro de cuentos, “Por acá dejó su alma”.
Eran las cuatro de la tarde del sábado diez del presente. Lugar, conocido restaurant del poblado “La Pesca”.
En el interior, una respetable familia comparte alimentos, en tanto cuatro ayudantes se mueven nerviosos en el exterior. Deciden ingresar y proceden a solicitar comida (y en ello apuran a la joven y atractiva mesera, como hacen los vaqueros de las viejas películas), aunque siempre alertas, en correspondencia a las circunstancias de su trabajo.
Mientras tanto, el rector Pepe Suárez Fernández, disfruta el momento y la compañía, como al parecer lo ha hecho el resto del día, en esta parte de Tamaulipas, ahora pletórico de vacacionistas y donde la naturaleza se ofrece, sin más condición que reflexionar sobre la inmensidad del poder infinito.
Pepe es un hombre modesto y por supuesto, diferente de aquellos funcionarios que prefieren lugares paradisiacos de alto prestigio turístico, cuyo costo gravita sobre el presupuesto público.
En este sentido, no resulta indiscreto señalar que para pagar la cuenta, la familia se coopera. Nada de facturas, apenas la cajita con algún alimento extra que un joven cubre en tiempo y forma.
Pepe es un hombre tranquilo y de ello tiene fama. Aclaro, no es mi amigo, ni creo que me conozca, la única vez que lo traté fue en tiempos del Rector Jesús Lavín Santos del Prado, en razón de una entrevista, cuando formaba parte de la oposición.
Tampoco cobro convenio alguno de publicidad en la UAT. Ni aprovecho que su hermana Neneca, fue compañera de generación normalista, para solicitar algún favor…No me nace.
Lo que llama la atención al columnista, es la exageración de sus ayudantes que en sus actitudes nerviosas ponen en riesgo, no solo la seguridad del funcionario y los suyos, sino de quienes por casualidad estamos cerca.
Salen, entran y cuando Pepe y su familia deciden retirarse, arman todo un alboroto de padre y señor nuestro, que inquieta a transeúntes, pobladores e inquilinos y dueños de negocios vecinos.
El primer extrañado es Pepe y como que lo abruma la pena. Es la impresión.
Algunos que quedamos en el interior del restaurant, comentamos la modestia de un Rector diferente a los que en gracia y desgracia, han transcurrido por la máxima casa de estudios.
Él prefiere disfrutar con su familia la belleza aun salvaje, de “La Pesca”, que Miami por ejemplo, o de perdis, Cancún…hay que reconocer que también existen cosas buenas.
PRI, ¿RENOVACIÓN?
Cuando aparezca esta columneja, se habrá más o menos definido al triunfador (a), de la contienda por el liderazgo nacional del PRI. Ya sabéis de quienes compitieron: Ivonne Ortega, Alejandro Moreno y Lorena Piñón.
Esta última, a quien acusaron de haber sido candidata panista a una diputación local, por lo que la comisión respectiva del PRI canceló sus derechos.
Ante ello, Lorena acudió al Tribunal Federal Electoral, logrando la restitución de su militancia, por lo que se le autorizó a participar en la señalada elección. Esta joven abogada veracruzana, en el pecado lleva la penitencia, considerando que fue durante el gobierno de Javier Duarte cuando alcanzó sus mejores logros partidistas, primero como dirigente juvenil, después de las mujeres y más tarde, secretaria estatal adjunta.
Sea como fuere, todo esto será historia, tras conocer el resultado de la guerra interna del PRI.
Usted preguntará: “¿Y a quien jijos le importa?”.
Es lo que se interroga “a sí mismo”, el columnista.
Y es que desde hace tiempo el PRI dejó de ser punto de referencia en la marcha del país y desde luego, en las expectativas de la mayoría nacional.
Sea que ya no significa nada, nadita de nada, después del ridículo electoral del año anterior y tras comprobarse lo que siempre intuimos, es decir, que el tricolor fue una escuela de ladrones, corruptos, inmorales e hijos putativos del capitalismo internacional, a quienes lo menos que importa, es la república. Esto en calidad de mientras.
Cierto, el gobierno actual realiza un recuento de daños que parecen superar a la imaginación más afiebrada. Y no hay nada que exonere el saqueo de que fue objeto la nación por parte del neoliberalismo.
Al contrario, como que un eslabón conduce a otro, en la cadena interminable de la corrupción.
Por esto y algunas cositas más, poco importa la renovación de la dirigencia nacional del PRI, misma por la que en los últimos tiempos han desfilado raros
ejemplares de la fauna política, como Enrique Ochoa Reza, a quien (medio en broma, medio en serio), Peña Nieto debió encontrar, “flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones”, en cualquier parque público, y tan hodido lo vio, que le propuso liderear al tricolor, aunque fuera solo pa’ cobrar algunas quincenas, y ser premiado con una candidatura a diputado federal, antes de ser sustituido por René Juárez Cisneros, en plena campaña de José Antonio Meade.
Ahora que en su historia a partir del 29, el tricolor tuvo destacados y algunos hasta brillantes líderes, sin duda.
Como Partido Nacional Revolucionario, entre otros:
Emilio Portes Gil, en dos ocasiones: 1930 y 35-36; Lázaro Cárdenas, Manuel Pérez Treviño y Carlos Riva Palacio.
En su modalidad de Partido de la Revolución Mexicana, el general Heriberto Jara, quizá el más convencido de que la organización sintetizaba los objetivos de la lucha revolucionaria de 1910 y como tal, debía estar al servicio de los marginados.
Y ya convertido en Revolucionario e Institucional, destacan las dirigencias de Rodolfo Sánchez Taboada, Gabriel Leyva Velázquez, Alfonso Corona del Rosal, Carlos Alberto Madrazo. Éste último a quien al parecer, le costó la vida la pretensión de democratizar al partido, así como las diversas candidaturas, incluida la presidencia de la república.
Dicese que tal osadía no la soportó el autoritario y genocida Gustavo Díaz Ordaz, optando por eliminarlo.
Con diversas tendencias, incluso encontradas, también dirigieron al PRI: Alfonso Martínez Domínguez, Jesús Reyes Heroles, Carlos Sansores Pérez (padre de la terrible Layda), Porfirio Muñoz Ledo, Manlio Fabio Beltrones y por supuesto Luis Donaldo Colosio.
Por todos ellos, habla la situación actual de su partido.
Y hasta la próxima