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Columnas: Columna económica

«MIGRANTES EN RETORNO. FAMILIAS ROTAS»

/ 10 de septiembre, 2019 / Dr. Jorge A. Lera Mejía 

Actualmente, ante las presiones del gobierno de Donald Trump, incluso desde los propios gobiernos de Bill Clinton, los Bush (padre e hijo) y Barack Obama, tanto de corte democrático y republicanos, los migrantes mexicanos sin papeles (indocumentados) se han visto forzados a regresar a México, de forma voluntaria, pero forzados.

Lo anterior permite observar, que han resultado en la separación de familias enteras, sea por que algunos descendientes ya cuentan con un estatus legal, o pertenecen a jóvenes estudiantes ‘dreamers’ que con problemas, pero siguen posibilitados en seguir permaneciendo en los Estados Unidos (EE.UU.). Los resultados ha este nuevo fenómeno, termina con provocar lo que llamo ‘Familias Rotas’.

Recientemente, el investigador de El Colegio de Michoacán, Oscar Ariel Mojica (jul-dic 2016), escribió un artículo «Retornos sin familia: el caso de migrantes jubilados», abordando esta problemática en una comunidad de ese estado. Señala el autor que:

[…] Es una realidad el incremento, en años recientes, de la migración de Estados Unidos a México, ya sea de manera voluntaria después de cumplir objetivos, o forzada, ante la situación económica del vecino país y la criminalización del inmigrante irregular.

… La migración mexicana se encuentra en un punto donde hay retornos considerables, pero continúa la emigración hacia Estados Unidos, a pesar de los datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), quien, en sus datos de 2010, señaló la disminución de emigrantes al vecino país, en comparación con el año 2000, tanto a nivel nacional como a nivel estatal, tomado como estado a Michoacán. Incluso ahora este fenómeno se registra en el estado de Tamaulipas, que a crecido tanto en la expulsión como en el retorno de paisanos en la última década. 

Para el caso de México, algunos trabajos que abordan el tema del retorno se han enfocado en la reinserción laboral de los migrantes en zonas urbanas, como los de Papail y Cota (1996), Papail (1998, 2005), y Cobos (2008). 

Recientemente, Eduardo Fernández (2011), Jesús Gil (2012), Francis Mestries (2013) y Renato Salas y Miguel Cruz (2013) han puesto atención a la reinserción laboral e inversión de los migrantes en los sitios de origen, pero a diferencia de los primeros autores, los segundos lo hacen en zonas rurales, donde la inversión va al campo o a negocios aptos para zonas del campo. 

En el caso de Salas y Cruz, ellos enfocan también su análisis en el impacto de las habilidades adquiridas en el norte, lo que los estructuralistas llamarían «retorno de innovadores» (Cassarino, 2004, p. 258).

Por otro lado, los trabajos que se han centrado más en efectos de tipo sociocultural de los migrantes que vuelven a sus comunidades son pocos: Aznar Molina (2009), Marroni (2009) y Espinoza (1999), por lo menos en México. Otros, como Mestries (2013), Fernández (2011) y Durand (2006), lo han hecho realizando tipologías.

Aznar (2009) analiza la integración del migrante de retorno desde la construcción de identidad y su relación con el entorno. La autora hace mención a los problemas que enfrentan los migrantes al volver, tanto a nivel familiar como comunitario, dos de los espacios de mayor relevancia al momento de retorno, además del ámbito laboral (p. 10). 

Las dificultades enfrentadas están relacionadas, de acuerdo con la autora, con el tiempo de permanencia en Estados Unidos, para lo cual tienen que buscar mecanismos para «ganarse» de nuevo a su familia y cierto sector de la comunidad (Aznar, 2009, pp. 16-17). 

Lo que la autora señala es ejemplo vivo de la migración «a la inversa» que enfrentan los retornados, donde la permanencia en Estados Unidos pareciera descontextualizarlos, a pesar del flujo de información y «el aquí y allá» manejado dentro del transnacionalismo […] Cita. Mojica. 2016. Colmich.

Particularmente, ahora en Tamaulipas se sufre una ola de emigración inmigración, voluntaria e involuntaria, mezclada tanto de nuestros propios migrantes connacionales, además de la suma masiva del fenómeno de ‘caravanas’ de migrantes de Centroamérica y otros países, que han contaminado y congestionado la frontera norte del estado.

Lo grave en estos momentos, es que al contabilizarse más de 20 mil personas, hacinadas en puentes y caminos, ante la saturación explosiva de las escasas ‘casas de migrantes’ que cada vez disponen de menos recursos para atender de forma humana y decente estos grandes grupos representados en verdaderos ‘éxodos humanos’.

Por su parte lis tres órdenes de gobierno, tanto federal, como estatal y municipal, se ven rebasadas por el fenómeno. 

Las consecuencias, de corto plazo, es una alta incidencia de delitos, violaciones de derechos humanos de migrantes, el aumento de migrantes de niños y menores ‘no acompañados’, mujeres, discapacitados, adultos y ancianos, familias completas.

Al final, se quiera reconocer o no, en México, pero sobre todo, en nuestras fronteras registramos una alta concentración de «FAMILIAS ROTAS» con todo lo que esto significa. 

Este fenómeno transnacional, no es posible seguir viéndolo como un «hecho aislado y local». Esta crisis debe ser reconocida como una auténtica temática global e internacional. Para lo cual ser atendida de forma integral y transversal por organizaciones públicas internacionales, como la propia ONU, Banco Mundial, UNESCO. Además, la suma de organizaciones internacionales de la sociedad civil.

Los derechos humanos del migrante hoy día, tanto en Europa, como América, es un problema multilateral y mundial y no un problema solo de países en tránsito, como México en América, y Turquía, en Europa….