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Columnas: En Boca de Todos

Uno qué, las criaturas

/ 16 de octubre, 2019 / Guadalupe Escobedo Conde

“Los ministros del máximo órgano judicial han señalado que el principio para decidir la guarda de los hijos debe ser “libre de estereotipos de género””

El nuevo debate que viene en nuestro país es por la custodia de los niños, la Suprema Corte de la Nación sentó ya el precedente al declarar la inconstitucionalidad de la custodia con preferencia para las madres. “No existe evidencia científica para determinar que resulta más benéfico para el menor permanecer al lado de su madre” cita el documento.

En México la figura de la madre es tan venerada, que la mujer es colocada en un pedestal por el simple hecho natural de convertirse en madre, en este contexto al momento de la disolución matrimonial, casi siempre, la pareja y los jueces, como por hábito o cierta conveniencia social, se juegan el futuro de los infantes dejándolos con la progenitora.

Y hoy cuando todos los movimientos feministas elevan la voz por el reconocimiento a los derechos humanos de las mujeres, llega este fallo que indica que la madre no será por regla la que decida o se quede con los niños después de un divorcio, ahora para determinar quién se queda con los hijos, se tomará en cuenta que “lo que resulta más benéfico es la cualidad de la relación que tiene éste con su cuidador primario, su continua disposición emocional y su consistencia en la crianza”.

Los ministros del máximo órgano judicial han señalado que el principio para decidir la guarda de los hijos debe ser “libre de estereotipos de género” y atendiendo las particularidades de cada caso.

Hasta hoy, se había pensado que la mujer era quien tenia las aptitudes natas para la salvaguarda de los niños, en los juzgados se había actuado con base a este connotación natural que indicaba que el vínculo emocional de madre a hijo es más fuerte que del padre al mismo, además por adjudicar la figura sólo de proveedor al hombre, es que la balanza se inclinaba hacia la mujer, pero los hechos demuestran que estos estereotipos deben ser derruidos para construir nuevas realidades.

Hoy, tanto la madre como el padre están ausentes por atender los asuntos laborales, hoy, tanto la madre como el padre reclaman espacios para su superación personal, profesional y hasta para aficiones o vicios, hoy, tanto la madre como el padre compiten entre sí por derechos y obligaciones frente a sus hijos, y si en este entorno se reclama igualdad, pues bienvenidos los cambios que blinden a la niñez de los malos tratos y malas influencias familiares. Que se decida por el bien superior de la niñez.

En muchos hogares, y que conste que no digo que sea la norma, quedarse con los hijos le significa a la madre un ingreso económico para su sustento.