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Columnas: CONFESIONARIO

OLOR A MUERTE Y POBREZA

/ 31 de julio, 2020 / MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA

Las noticias son terribles, México es ya el tercer país con más muertos en el mundo a consecuencia del Covid-19 y el sexto en contagios, la economía sufrió en el segundo trimestre una caída del 18.7 por ciento, pero por la mañana vimos al Presidente Andrés Manuel López Obrador muy preocupado y ocupado en la ceremonia del Grito de Independencia y el desfile conmemorativo al día siguiente.

Así es mis queridos boes, antier lo decía aquí, este, el de la 4T es un gobierno de poco pan y mucho circo, ayer AMLO lo reiteró, mientras en el México, que no es el de la burbuja en la que él vive, se respira muerte, pobreza y desánimo.

La cifra oficial de muertos en el país llegó ayer a 46 mil, el primer pronóstico de Hugo López Gatell, a quien todavía insisten en llamar experto, era de 6 mil.

Hoy México esta solo por debajo de Estados Unidos y Brasil en víctimas mortales por el Coronavirus, pero eso no es tema para el presidente.
Poniendo como ejemplo lo más cercano, Tamaulipas, que no es de
las entidades más golpeadas por la pandemia, ni está en el top de muertes o contagios, es de miedo ver todos los días en las redes sociales que nuestros amigos o familiares publican con tristeza la muerte de algún ser querido.

En Madero, lo documentamos en las páginas de Expreso y La Razón, el IMSS tuvo que habilitar su sala audiovisual como morgue, porque ya no tenía espacio para tanto cadáver, la foto es estremecedora.

Hoy en nuestros medios, damos cuenta de que los crematorios no se dan abasto, el fuego está encendido las 24 horas convirtiendo en cenizas los cadáveres y las fosas cavadas exclusivamente para muertos de Covid por todo el Estado han comenzado a ser utilizadas.

La CDMX, Nuevo León, Estado de México y por muchos otros rumbos del país la situación está peor, pero al presidente no le cae el veinte. Ayer como si hicieran falta malas noticias, el INEGI informó que la actividad económica en el segundo trimestre del año; es decir abril, mayo y junio cayó 18.9 por ciento, que en español quiere decir más pobreza, menos empleos, mucha menos inversión, pero sobre todo un porvenir económico oscuro.

Del coronavirus, ya sabemos, la versión oficial fuera de la realidad es que estamos aplanando la curva, que se actuó a tiempo y se evitó la saturación de hospitales, aunque los cadáveres aplicados en las morgues y en filas de los crematorios dicen otra cosa.

De la estrepitosa caída del Producto Interno Bruto, el presidente, con esa inocencia, desvergüenza, depende de lo que cada quien vea, dijo que pues ya se esperaba la caída, pero que ya comenzó la recuperación.

“La caída económica no va a significar caída en la calidad de vida de los mexicanos. Esperábamos estos datos, porque fueron los peores 3 meses. Se tocó fondo en abril y mayo, como se cerraron las actividades productivas, se paró la economía”, dijo en la mañanera “Pero ya estamos repuntando, estamos saliendo, en la creación de empleos, la política de apoyar a los pobres, inyectar recursos abajo para que la gente no padezca, que la gente más pobre tenga ingresos”.

Obviamente vino la discusión en el Twiter, los creyentes a ciegas en AMLO festejaban que la economía de México hubiese caído menos que la de Estados Unidos que en los últimos tres meses cayó 32.9 por ciento.

Pero el subgobernador del Banco de México Jonathan Heath y el analista económico Mario Campos, les acabaron la fiesta, señalando no hay como comparar las dos cifras, por la diferencia de criterios en ellas, una trimestral y otra anualizada.

Y que si México midiera como Estados Unidos, el INEGI estaría informando que la caída fue del 53 por ciento.

Según estos expertos México tardará por lo menos cuatro años en recuperar el ritmo de crecimiento que se tenía en el 2018; antes de AMLO, es decir que allá por el 2024 esteremos como en el último año de Peña Nieto, eso se traduce en un sexenio perdido.

Pero eso le viene guango al presidente López Obrador, hoy su prioridad es que haya Grito de Independencia y Desfile. Ya se imaginó, porque así lo dijo ayer, la plancha del zócalo de la Ciudad de México con unos 500 ciudadanos portando antorchas encendidas, lo que significaría la llama de la esperanza, obvio en la cuarta transformación.

No le importa la muerte de miles por el Coronavirus, como no parecen importarle los miles de muertos por la inseguridad que no cesa y que había prometido acabar a su llegada, no le interesa la muerte de miles de pequeños comercios ante la falta de apoyo y con ello el entierro definitivo de cientos de miles de empleos.

Lo peor, es que su clientela política le cree a ciegas, suponen porque lo dicen, que quienes señalamos los errores, las malas noticias somos carroñeros que le deseamos el mal a México porque no votamos por López Obrador.

Como si la crisis no nos pegara a todos igual, como si el Covid no nos arrebatara como a todos a amigos y familiares, como si igual que todos los que criticamos no estuviéramos en confinamiento desde hace más de 4 meses, pero como dijo Einstein: Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.