19 enero, 2026

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PRI y PAN: no los une el amor…

CATALEJOS / MIGUEL DOMÍNGUEZ FLORES

Es evidente la poca química que hay entre las dirigencias estatales del PAN y del PRI.
Por eso queda claro que la posible negociación para ir en alianza por la gubernatura de Tamaulipas no se dará aquí, sino en la Ciudad de México.
De hecho corresponde a los comités nacionales definir por allá del mes de diciembre o enero, si registrarán una coalición de manera formal.
Prueba de la fría relación a nivel local, es que en el anterior proceso electoral, Tamaulipas fue una de las entidades donde simplemente no hubo acuerdo para hacer equipo.
Con los resultados del 6 de junio en la mano, es fácil evidenciar lo que la lógica dictaba: la alianza era necesaria para hacer frente a Morena.
Pero más allá de dimes y diretes, lo único cierto es que en ese momento, unos y otros fueron incapaces de encontrar puntos en común para alcanzar un acuerdo.
“El Cachorro” se cansó de decir que el PAN no necesitaba del PRI, y Edgar Melhem confirmó una y otra vez que los priístas querían ir solos.
Porque quizás más grave que la tirante relación entre los dirigentes partidistas, sea el histórico distanciamiento entre la militancia tricolor y la blanquiazul.
Son contrincantes naturales, de toda la vida.
De ahí parte el evidente coqueteo de la dirigencia estatal priísta con Morena.
“Lo he dicho y a lo mejor alguna gente se molesta porque lo diga, pero en Tamaulipas no estamos peleados con Morena”, me dijo Edgar Melhem en una entrevista publicada en EXPRESO (https:// bit.ly/3ALmE5K).
“Muchos de los que están ahora en Morena son ex priístas, y no ha habido ataques en lo político hacia el priísmo, entonces yo creo que no estamos cerrados, es una de las opciones”.
Melhem sabe bien que por el contexto nacional, una coalición con los partidos de la cuarta transformación en estos momentos luce imposible.
Pero el PRI llegará a las elecciones del 2022 en una circunstancia muy diferente a la que tenía hace algunos meses.
Aunque sus números del 6 de junio estén lejos de poder considerarse un éxito, los 130 mil votos que obtuvieron en las urnas sí se han convertido en un factor importante a tomar en cuenta a la hora de dialogar con el panismo.
Sobre todo en un escenario de resultados cerrados, como algunos vaticinan para la competencia por la gubernatura.
La pregunta que ronda en los espacios de reflexión política es cuál sería la materia de negociación para una posible alianza si el único puesto de elección popular que estará en juego será la gubernatura -ni más ni menos- y se cae demaduroqueelPANvaaponerasu candidato, lo mismo que Morena.
Espacios al interior de la administración estatal parecen poco premio para que un partido preste sus siglas, sobre todo si ello va en contra de la voluntad de buena parte de sus simpatizantes.
“No nos une el amor sino el espanto”, decía Borges en algún poema dedicado a su ciudad.
¿Será tanta la animadversión contra Morena para que el priísmo se sume a una alianza con los panistas? Eso está por verse.

POR MIGUEL DOMÍNGUEZ FLORES

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