– ¡Es que son chingaderas oiga! – exclamaba doña Imelda muy enojada al platicar con su comadre en la fila del Pollo Feliz.
La doña abría ‘tamaños ojotes’ como una expresión de coraje semi oculta por el cubrebocas.
– Y ahora, además del golpe de mi carrito tengo que pagar los daños a otro que estaba estacionado – refunfuñaba la señora
– ¿Pero no dice usted qué le dijo el tránsito “que no hubo contacto”? – preguntó doña Rocío.
– O sea no hubo contacto con la camioneta que se me atravesó, porque yo torcí el volante para no chocar con ella, pero al cargarme para el otro lado pues me fui a ‘embarrar’ con un Jetta que estaba estacionado sobre la de Matamoros, pero pasando el ’22’ – explicaba la mujer.
– Y entonces al dueño de la camioneta… ¿lo dejaron ir así… ‘como si nada’?
– ¡Pues es lo que te digo Chío! el señor hasta se rió cuando se subió a su camioneta y se fue… y yo pos me quedé ‘encampanada’ con los daños de mi carro y del Jetta ¡y todavía me pusieron una multa!
El Caminante (en su más puro afán periodístico y recopilador de asuntos de interés del pueblo y para el pueblo) se atrevió a preguntarle a la señora sobre su asunto.
– Oiga señito, disculpe, una pregunta, escuché lo que contaba y me dio curiosidad, dígame, ¿cuál fue la explicación que le dio el perito para culparla a usted del accidente? – preguntó el Caminante.
– Pues me dijo que como no hubo contacto entre mi carro y la camioneta, toda la responsabilidad la tenía yo pues según la velocidad que llevaba yo era demasiada ‘para alcanzar a reaccionar correctamente’ – le respondió doña Imelda.
– ¿Y qué dijo usted al perito?
– ¡Pos que ya ni chingan! imagínese que a mí se me ocurriera ir en mi carro a ‘ciscar’ a la gente en el ‘ocho’ y si chocan con una palmera pues es su culpa porque ‘no hubo contacto entre mi carro y el de ellos! en mi caso la camioneta se pasó el alto del 19 Matamoros y me tuve que ‘jalar’ a la derecha para no chocarla… porque aparte, iba con mi nieta de tres años ¡imagínese!
Casos como el de doña Imelda se repiten muy a menudo en la capital tamaulipeca.
Una vez el Caminante le preguntó al jefe de peritos viales sobre este tema y el experto le confirmó que ellos solo siguen al pie de la letra el reglamento de tránsito… y que si no se tocaron las unidades, aunque el percance haya sido producto de una maniobra errónea, no hay responsabilidad para el que se atravesó o se pasó el alto.
La esquina del 19 Abasolo es uno entre muchos cruceros que muestran una gran cantidad de percances viales cada semana.
Otros que también engrosan las estadísticas son: el 21 Juárez, 13 bulevar López Mateos, 16 con Libramiento Naciones Unidas, la mayoría de los carriles que convergen en la ‘rotonda’ ubicada frente a Liverpool, la bajada por la Avenida del Estudiante y bulevar Luis Echeverría, el 27 Matamoros y los cruces del Eje Vial Lázaro Cárdenas con Michoacán, Coahuila, Zacatecas y una larga lista más de intersecciones.
Pero llama mucho la atención que esta indicación del reglamento exima de cualquier responsabilidad a quien se pasó el alto o se haya atravesado al paso de otra unidad, y solo porque ‘no hubo contacto’ el ‘ciscado’ deba pagar completamente los daños causados al evadir el encontronazo.
Algo muy similar le ocurrió a Carlos hace un par de meses.
Al conducir su coche por calles cercanas al Chaparral, una moto le salió al paso y para no atropellarlo hizo un cambio brusco de dirección, por lo cual terminó estrellando su auto contra otros dos que estaban estacionados frente a una miscelánea.
Aunque contaba con un seguro vigente, Carlos mostró su inconformidad ante el perito de tránsito, pues al motociclista no le fue fincada ninguna responsabilidad a pesar de haber sido el origen de todos los hechos que se derivaron de su falta de precaución.
“La próxima vez que se me atraviese una moto o que se pase un alto, en vez de sacarle la vuelta, voy a acelerar y pasarles encima para que no me salga otra vez el perito de que es mi culpa por no haber contacto” decía amargamente Carlos, aunque ya cuando se calmó aseguró que solo lo había mencionado dejándose llevar por su coraje, pues de ninguna manera tenía la intención de lesionar a nadie.
Pero lo que si es un hecho, es que el reglamento o los procedimientos para deslindar responsabilidades en un percance vial tiene todavía muchas lagunas o tecnicismos que deben ser acotados o mas específicos para que quien la haya hecho, la pague.
Por lo pronto maneje con cuidado, porte su licencia y seguro de auto vigente y encomiéndese a Diosito para que no se le vaya atravesar algún cafre. Demasiada pata de perro por esta semana.
Por Jorge Zamora




