Mientras en el mundo sigue latente la preocupación por el virus del Covid 19 y sus diversas variantes, en México se eleva el debate sobre la casa de la pareja del hijo del presidente, un galimatías verbal entre el padre del “cuarentón” y los periodistas “paparazis” que evidenciaron las riquezas, invisibilizando de la conversación pública, los problemas que se acrecientan las para mujeres.
A un mes de que surjan más datos sobre la violencia feminicida en este país, informes recientes indican que 1 de cada 2 mujeres experimentan alguna forma de violencia en medio de la extendida pandemia, y esto repercute en el estrés mental y emocional de las víctimas.
Un estudio publicado por ONU Mujeres, con el titulo “Midiendo la sombra de la pandemia: Violencia contra las mujeres durante el Covid19” ofrece datos estadísticos importantes para que las naciones propagan estrategias que salven a las mujeres, incluso en su propio hogar. La investigación revela que 1 de cada 4 mujeres se siente insegura en su casa, que los pleitos existentes han aumentado dentro del hogar desde que comenzó el confinamiento y citan el maltrato físico como la principal violencia.
Y a pesar de estar más tiempo en casa, también se sienten inseguras en los espacios públicos, el 40 por ciento de las encuestadas ha relatado que se sienten más expuestas a la violencia y menos seguras caminando solas por la noche. Además 3 de cada 5 mujeres refieren que el acoso sexual ha empeorado durante la crisis sanitaria.
Otro factor que se detona en este tiempo es la presión financiera, por la falta de empleo que impacta en el bienestar de las mujeres.
En México, a comienzos de la pandemia, una encuesta rápida informo que se dispararon más del 60 por ciento las llamadas de las mujeres al 911 para pedir auxilio por violencia doméstica, que casi 50 por ciento de mujeres reportaron pérdida del empleo o reducción en sus ingresos, además de que se confirmó el incremento de un 70 por ciento del trabajo doméstico, no remunerado.
Pero con todos estos datos, no se ha hecho nada, apenas el reconocimiento de que la violencia hacia la mujer ha recrudecido en su propia casa y en el entorno público, sin embargo, la política pública que se impone desde palacio nacional tiene otros intereses, los propios, los del sistema patriarcal que sigue marcando agenda para el empoderamiento de un hombre machista y misógino que se niega a hablar con las mujeres de frente. Ya vendrá marzo y de nuevo la protesta femenina lo sacará de su letargo.
Por Guadalupe Escobedo Conde




