A ciencia cierta no se tiene idea si la renuncia del ex aspirante a candidato de Morena a gobernador de Tamaulipas, Rodolfo González Valderrama, a la Delegación de los Programas Federales, fue producto de una maniobra política de Américo Villarreal Anaya, como suponen unos, o una decisión del Presidente López Obrador, como especulan otros.
Sin embargo, independientemente de cuál haya sido la verdadera causa de la dimisión del funcionario y la designación en su lugar de Luis Lauro Reyes como nuevo titular de la dependencia, la realidad es que sacar a RGV de la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía para meterlo tardíamente a la pelea por la candidatura tamaulipeca fue una designación fallida.
Si el primer mandatario hubiera tenido a González Valderrama en los planes de la sucesión política estatal desde su llegada a palacio nacional el primer día de diciembre de 2018, en vez de encargarle la Superdelegación a José Ramón Gómez Leal, se la habría otorgado al nativo del Barrio del Golfo.
Encomendársela tres años después y a dos meses de la definición del candidato a la gubernatura revela que AMLO no tenía al titular de RTC en los planes sucesorios de la entidad y, como consecuencia, el Delegado de Bienestar no solamente no dispuso de tiempo, ya no digamos para posicionarse entre el electorado, sino siquiera para que los ciudadanos supieran que el profesionista era originario de Tampico.
Si la designación de Gonzáles Valderrama hubiese sido oportuna y resultado de una medida evaluada a fondo, Morena tendría en estos momentos a un candidato morenista de origen, no a un inmigrante del Revolucionario Institucional, mucho menos tan vilipendiado como el ex Director del Hospital “Treviño Zapata” de ciudad Victoria.
Mientras tanto, todo apunta a que las simpatías populares se polarizaran entre el médico y el Truko.
El precandidato del Movimiento Ciudadano, Arturo Diez Gutiérrez, no ha crecido y si no ocurre nada extraordinario de ahora al día de las votaciones, el emecista terminará, para infortunio de los planes de Dante Delgado Rannauro de convertir al MC en una tercera opción frente a las representadas por el PAN y Morena, en el tercer sitio, muy lejos de los representantes albiazul y moreno.
No nos referimos a ellos como precandidatos de las alianzas porque los partidos aliancistas prácticamente han desaparecido del mapa político y lo que los ciudadanos perciben en lo que lleva la contienda electoral es únicamente a dos contendientes, uno del Partido Acción Nacional y otro de la Cuarta Transformación.
El Instituto Electoral de Tamaulipas, (IETAM), por otra parte, anunció que, como dispone la ley electoral, organizará dos debates entre los aspirantes a la gubernatura, ejercicio para el que aún no se tienen fechas ni formatos, para que los votantes conozcan más a fondo las propuestas e ideas de los contendientes.
Sea cuál fuesen la mecánica de la confrontación se da como un hecho van a resultar poco atractiva y a lo mejor aburrida debido a que ninguno de los precandidatos son hábiles para debatir. Y no sería extraño que resultara hasta platicada.
No obstante, el más favorecido de los participantes será el candidato del partido anaranjado, quien por primera vez, desde que se inició el proceso electoral, será el centro de los reflectores de los medios y la atención de los interesados en la política, que le permitirán darse a conocer, pues hasta ahora no tienen idea de quién es el victorense.
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