12 enero, 2026

12 enero, 2026

Sueños guajiros

CATALEJOS / MIGUEL DOMÍNGUEZ FLORES

Quienes crean que ya tienen en la bolsa una candidatura para la elección del 2024, están muy equivocados.
Tanto en Palacio de Gobierno como en la cúpula morenista han mandado el mensaje a los interesados -tanto los que sí tienen posibilidades como los que construyen castillos en el aire- de que sus aspiraciones son legítimas, pero nada está decidido.
La determinación final que pondrá nombre y rostro a las muchas candidaturas que están en juego se tomará por allá de diciembre del 2022 o incluso en enero del próximo año.
Esa calendarización no es ajena para Morena, así han llevado hasta el límite sus definiciones en todos los procesos electorales recientes.
Pero ahora se agrega otro factor obvio: antes que cualquier otra cosa, tiene que decidirse quién será el candidato a la Presidencia de la República.
Es decir, las decisiones en Morena se irán desgranando desde lo más alto hasta las miles de posiciones que se disputarán en los Ayuntamientos.
Lo que sí es verdad es que en este momento Claudia Sheinbaum sigue siendo, en el ánimo presidencial, la favorita para competir en la elección que definirá la continuidad de la 4T, o una nueva alternancia para el país.
A partir de eso, pueden hacerse muchos pronósticos.
Más complejo resulta adivinar quién llevará mano en la definición de los candidatos de la alianza PAN-PRI-PRD que seguramente se reeditará para el próximo año, en su tercer intento por vencer a Morena tras dos estrepitosas derrotas.
El panismo ahora mismo se encuentra inmerso en una disputa fraterna.
Los grupos que históricamente se habían mostrado distantes entre sí, encontraron un adversario común contra el cuál enfilar las baterías.
No los une el amor sino el espanto, dice el clásico, y la lucha por Acción Nacional recrudece todos los días con un objetivo muy claro: sacar a Luis René Cantú de la dirigencia estatal.
Acaso por esa efervescencia en las últimas semanas ha circulado con insistencia la versión de que Gerardo Peña asumiría el control del Comité Directivo Estatal, ante una inevitable dimisión de “Cachorro”.
Pero este movimiento, desde luego, no lograría satisfacer a quienes quieren al cabecismo fuera de todas las decisiones partidistas.
En estas condiciones llegará la oposición -el capital del PRI prácticamente desapareció y el PRD es la nada misma- a la elección del 2024, un momento crítico que podría definir su futuro inmediato.
Si como todo hace indicar, Morena vuelve a mostrar su hegemonía política, habrá hundido un poco más al panismo en una crisis que empieza a parecerse a la de los priístas.
Por lo pronto, sin un liderazgo claro al frente del partido, se ha desatado una fiebre por las candidaturas que arreciará en los próximos días.
Como si se hubieran puesto de acuerdo, este mismo fin de semana veremos a una buena cantidad de suspirantes levantar la mano impulsados por quién sabe qué sueños guajiros.

Por Miguel Domínguez Flores

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