Quizá porque ayer fue día de los albañiles, pero la alianza opositora parece que esta vez quedó pegada con cemento y no solamente con saliva —diría un buen amigo—, contrario a lo que había ocurrido en las últimas semanas.
Los ataques directos de la fiscal Ernestina Godoy en contra del alcalde Santiago Taboada y del diputado Jorge Romero, a quienes intenta vincular con el presunto Cártel Inmobiliario en Benito Juárez, unió a tirios y troyanos en un hotel de Reforma.
El Sistema PAN armó una conferencia con dirigentes del PRI, del PRD y representantes de la sociedad civil para defender a los panistas y retar a Claudia Sheinbaum “a que se nos deje venir, porque no le tenemos miedo”.
El evento iba bien hasta que afloraron los egos, pues todo el mundo quería el micrófono. Fue como en las fiestas de XV años, donde no sólo el abuelo, sino hasta el amigo del tío que nunca habían visto quería hablar… y habló.
Fueron tantos oradores que, al final, se perdió el foco del evento, que era la defensa de los panistas ante el oficialismo. No había necesidad de aburrir a los asistentes, sobre todo por parte de quienes no dominan el discurso.
Qué demonios tenían que decir Marko Cortés, Santiago Creel, Luis Espinoza o Lilly Téllez, por ejemplo, que se desviaron del tema principal y hablaron de Segalmex, la Línea 12 o el Inai, entre otras cosas; incluso a Creel se le fue el avión, lo cual celebraron en corto sus malquerientes.
De entre los aburridísimos rollos, al menos se pueden rescatar un par: el de Romero, que anunció una demanda contra Ernestina N. y Ulises N. ante la FGR, por tortura hacia los testigos y por violar el debido proceso de los imputados.
Aseguró que, al difundir las declaraciones grabadas de un empresario en contra de los panistas, la Fiscalía está dando a conocer contenidos de una carpeta de investigación, lo cual está prohibido por la ley.
Pero quizá lo que sí deben anotar en la 4T es la advertencia de Romero acerca de que, si ganan la CDMX, no se la van a acabar los morenistas y los van a meter a la cárcel. Por cierto, el diputado fue el único que se acordó de Christian von Roehrich, preso en el Reclusorio Norte.
Aunque los choros aburrieron, no faltaron los chascarrillos, como el de la senadora Kenia Rabadán, quien dijo que, “más que corcholata, Claudia es una fichita”. O el de Sandra Cuevas, que le dijo a la jefa de Gobierno que los opositores que se le acercan sólo es para chamaquearla.
Mención aparte merece Federico Döring, el coordinador de los suspiritos azules, que aprovechó la presencia de los dirigentes del PRI y del PRD para comprometerlos públicamente a que instruyan a sus diputados para frenar en Donceles la reelección de Ernestina.
Y es que entre las bancadas opositoras a más de uno les tiemblan las piernitas cuando les hablan del Antiguo Ayuntamiento.
POR ADRIÁN RUEDA




