14 enero, 2026

14 enero, 2026

Esperanzador “despertar social”…

COLUMNA INVITADA / ENRIQUE ARANDA

Vergonzoso entreguismo de gobernador, ¿priista?…
Más allá el ruido político a nivel social y el innegable “desasosiego” que, al más alto nivel del gobierno de la 4T —en Andrés Manuel López Obrador de manera evidentísima—, causó y sigue provocando la irrupción de Xóchitl Gálvez como aspirante a la candidatura presidencial opositora en 2024, lo realmente trascendente del singular fenómeno es el efecto claramente “esperanzador” que generó y sigue alentando entre una ciudadanía que, hasta hace un par de semanas al menos, veía con creciente desánimo y preocupación la (casi) inevitable permanencia de un gobierno de corte autoritario y hasta dictatorial al frente del Ejecutivo.
Al paso de los días, en opinión de un número cada vez mayor de analistas y académicos especializados, y a la vista la evolución de toda suerte de mediciones en redes sociales, la aparición de la hidalguense en la nómina de “posibles” a abanderar la puja del Frente Amplio por México está dando paso a un “despertar social” inesperado que, para decirlo pronto, el país no había atestiguado desde la campaña y triunfo del foxismo, independientemente de los pobres resultados de la gestión de éste al frente de la administración federal…
Más aún —y al margen del resultado de la “amañada” consulta que, al igual que el lopezobradorismo empujan ahora las dirigencias de Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI), el de la Revolución Democrática (PRD) y un número creciente de organizaciones de la sociedad civil coaligadas en el Frente—, no son pocos los que aseguran que, aun en caso de una postulación y eventual derrota de la causa opositora en la puja por la Presidencia, el solo “efecto Xóchitl” y la concurrencia masiva a las urnas que el mismo pudiera propiciar podrían cancelar toda posibilidad de que la fracasada administración actual se haga con la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, objetivo innegable del tabasqueño, que sabe de la práctica imposibilidad de gobernar “por la libre”, como le gusta a él y a los suyos, sin contar con ella.
Nada, pues, parece hoy más claro y evidente que el renacimiento de la esperanza de una corrección del desastroso rumbo que, más por razones ideológicas que de otra índole, ha impuesto al país la declinante administración sexenal y ello, insistamos, constituye un fenómeno digno de celebrar…

POR ENRIQUE ARANDA

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