14 enero, 2026

14 enero, 2026

¡Que calor!

EL FARO / FRANCISCO DE ASÍS

Hace unas semanas estuve en Monterrey, el calor era abrasador, salí del hotel donde estaba hospedado con mi mujer y el aire que soplaba estaba caliente, como proveniente de un horno. Aunque esta región de México es regularmente cálida en esta época del año, había temperaturas de 45°C con sensación térmica hasta de 49°C. Pero Tampico no era la excepción, aunque la humedad de la zona mantiene bajo cierto control el calor, este verano ha sido de mayor intensidad, en estos días se despierta uno a las 06:00 a.m. con 30°C de temperatura. De hecho, de acuerdo con el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM 18 estados de la nación han tenido temperaturas entre 40 y 45 centígrados.
En casa se descompuso el aire acondicionado, como no encontramos las piezas necesarias para su reparación, bajo código de emergencia fuimos a comprar uno, llegamos al establecimiento en el momento que estaban descargando un embarque de equipos y en ese rato se agotaron.
Pero ¿a qué se debe este intenso calor? Indudablemente es el resultado de nuestras actividades lo que ha propiciado este fenómeno y uno de los principales factores que lo propician son las emisiones de CO2 que hay en la atmósfera. Aunque no se ha determinado cual es la vida media de este gas en la atmósfera, el rango de duración está estimado entre 50 y 200 años, por lo que aún y cuando se detuvieran las emisiones hoy, el contenido de este gas en la atmósfera propiciará un calentamiento inercial por un largo plazo.
Otra de las actividades de los seres humanos es el crecimiento de las áreas urbanas. Las edificaciones altas, las calles de concreto o asfaltadas, la disminución de áreas verdes, han creado “islas de calor”, donde se concentra una mayor cantidad de calor.
A lo anterior se suma un fenómeno natural que se presenta periódicamente cada 2 a 7 años, este fenómeno es conocido como “El Niño”. El término «El Niño» fue empleado por los pescadores de Perú desde la época de la colonia, para referirse a la disminución de la pesca en la época de Navidad, ya que asumían que el niño Jesús deseaba que tomaran un descanso para reparar sus equipos y pasar más tiempo con sus familias.
A través de los años, el término se ha usado para designar intervalos en que las aguas se vuelven excepcionalmente cálidas, alterando no solo la vida normal de los pescadores, sino que también trae consigo fuertes lluvias en la región costera de Perú y Ecuador.
Las aguas calientes del ecuador regularmente circulan hacia Australia empujadas por los vientos alisios, a un lugar conocido como la “la piscina caliente” de Australia, y una corriente de agua fría, conocida como la corriente de Humboldt, fluye del polo sur hacia el ecuador manteniendo al agua caliente cerca de las costas australianas.
Cada cierto tiempo los vientos alisios se debilitan y el agua caliente del ecuador no circula hacia Australia, y de hecho las aguas de “la piscina caliente” se mueven en sentido contrario, generando un calentamiento anormal de las aguas. Algunos expertos lo definen como “un suceso oceánico atmosférico que tiene lugar cuando las aguas del océano Pacífico Tropical Central y Oriental empiezan a calentarse por encima de la media”.
Entre los efectos de El Niño, de manera general podemos destacar que hay: Aumento de las temperaturas globales, sequías o fuertes lluvias en algunas regiones, pérdida de bosques tropicales, condiciones favorables para la formación de incendios forestales, deshielo acelerado de los casquetes polares.
Francisco Estrada especialista en cambio climático comenta “Sabemos que ya estamos en el fenómeno de El Niño, ya empezó, y la mayor parte de los modelos de pronóstico nos dicen que será de moderado a fuerte; esto sin duda, ocurre en el contexto de un calentamiento que no se había observado antes, lo que abona a que alcancemos climas extremos. Es “una probadita” del calentamiento global que se anuncia para las próximas décadas”
Así que probablemente nos vamos a tener que acostumbrar a estos calores ojalá y seamos capaces de entender que puede haber un punto de no retorno en el deterioro del ambiente, cruzando ese punto quien sabe cual sea el destino de la raza humana.

POR FRANCISCO DE ASÍS

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