El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), será quien restaure la parroquia de Santiago Apóstol de Altamira.
Personal del INAH realizó una inspección del templo y se determinó como primera medida la delimitación de las áreas inseguras, después será retirado el revoque.
El director de Desarrollo Urbano, José Tomás Medrano Mayorga comentó que el patronato de la iglesia aportará los recursos, mientras que los especialistas del INAH harán los trabajos.
“Determinaron que por lo pronto había que circular y se harán los trabajos de rehabilitación, pero dependerá del patronato de la iglesia y el INAH, toda vez que el ayuntamiento se ve impedido de invertir recursos públicos en una iglesia”.
Se hará un proyecto de remoción y algunos tramos de la iglesia no tendrán revoque, luego se hará el reemplazo.
Puntualizó el funcionario que se debe utilizar el material original, porque ese fue el problema, se le puso cemento por desconocimiento y por eso el revoque se desprendió de la piedra.
La iglesia estructuralmente no representa un peligro para la población, sino que es el desprendimiento del revoque.
José Tomás Medrano Mayorga, detalló que en la zona centro de Altamira hay dos edificios históricos registrados ante el INAH, uno es la parroquia de Santiago Apóstol y un jardín de niños particular.
“Traen una atención en la iglesia porque tiene un deterioro en el revoque que le pusieron de una forma indebida con el paso de los años y desconocimiento”.
Puntualizó que el INAH tiene especialistas para realizar los trabajos de restauración que necesita el templo católico.
“Vinieron la semana pasada, hicieron una inspección física con personal de Desarrollo Urbano, de Protección Civil y especialistas del INAH”, concluyó el funcionario.
Los desprendimientos del revoque comenzaron con las primeras lluvias registradas en junio, se acordonó la torre, así como debajo de la cúpula.
Óscar Figueroa
La Razón




