3 abril, 2026

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Dos mujeres, la mejor y la peor

ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
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En los días recientes dos servidoras públicas acapararon la atención de la opinión pública, la presidenta Claudia Sheinbaum y la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Norma Piña, el desempeño de la primera fue elogiado, el de la segunda, desafortunadamente, reprobado.

La inquilina de palacio nacional fue reconocida como una de las mujeres más destacadas del mundo, en tanto que la ministra ha sido señalada como una de las peores juristas que ha estado al frente del más alto tribunal del país.

El prestigiado diario británico Financial Times, emitió dos distinciones a Sheinbaum: una de las 25 gobernantes más influyentes y la nominación a la mujer del año 2024. Claudia, dice el medio informativo al justificar el reconocimiento, no es solo la primera presidenta de México, es también la primera excientífica climática en ocupar el cargo.

Mientras que, de acuerdo con la evaluación de la revista Forbes, la presidenta mexicana es la cuarta mujer más poderosa que lidera a la doceava economía del planeta.

Esta publicación coloca a la jefa del ejecutivo federal solo abajo de la alemana Úrsula von der Leyen, presidenta de la comisión europea, la francesa Christine Lagarde, presidenta del Banco Central de Europa, y la italiana Georgia Melani.

El desempeño de Norma Piña, en cambio, fue considerado lamentable y por esa razón se ha hecho acreedor a las peores críticas. El periodista Ciro Gómez Leyva, por ejemplo, señaló en su columna del periódico Excelsior, que la ministra ha sido la peor presidenta en la historia de la Corte y dejará el cargo “como derrotada”.

El presidente del congreso, diputado federal Sergio Gutiérrez Luna, por su parte, expresó que la funcionaria no estuvo a la altura de las circunstancias y lamentó que, en vez de recurrir al diálogo con los otros poderes, para zanjar diferencias, optara por la confrontación.

En sentido similar se pronunció el antecesor de Piña Hernández en la SCJN, el exministro Arturo Zaldívar.

Este calificó como la pésima gestión de la jurisconsulta. Ha sido, dijo, la peor titular del poder judicial y para respaldar el enjuiciamiento recalcó que la funcionaria saliera tres minutos a la marcha de protesta contra la reforma constitucional enfundada en una camiseta con el puño en alto para respaldar a los trabajadores judiciales, a los que manipuló, señaló, con engañifas.

Y ahí están las consecuencias. A su último informe de labores, solo le aplaudieron los miembros del poder judicial, lo integrantes del poder ejecutivo y el legislativo, desairaron la invitación y encima solo acudieron al evento una parte de los del del tribunal electoral.

Por si esto no fuera suficiente, en vez de aprovechar el mensaje de despedida para destacar los logros del tribunal, pronunció un discurso político de oposición, pero sin aludir a la corrupción, el nepotismo ni al tráfico de influencias que priva al interior de la institución encargada de la tarea de impartición de justicia.

Parece que en ningún momento se dio por enterada o no le importó la percepción negativa, como la venta de la justicia al mejor postor, que la sociedad tiene acerca del poder judicial

jlhbip2335@gmail.

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