CIUDAD VICTORIA, TAM.- Para este año tres templos de la Diócesis de Victoria serán restaurados derivado de daños en sus estructuras, que aunque mínimas, deben de atenderse y el proyecto iniciará después de que termine la temporada de fríos, de acuerdo a los estatutos qué marca el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Así informó a Expreso, el Obispo de Victoria, Oscar Efraín Tamez Villarreal, quien destacó que estos trabajos se efectuarán en tres iglesias católicas de las más antiguos de la diócesis, destacando que los trabajos serán con precaución y bajo la supervisión del citado instituto federal.
Se trata de los templos ubicados en San Carlos, Jiménez y el de la Basílica de Nuestra Señora del Refugio, en Victoria, mismos que enfrentan retos específicos debido a su antigüedad y valor histórico.
“Bueno, allí hay un proyecto de restauración, sólo que allí tenemos que ir mucho más despacio. Estamos en diálogo, en comunicación y también bajo la revisión y la supervisión del INAH”, explicó Tamez Villarreal.
El Obispo destacó que en este tipo de obras es indispensable seguir las indicaciones del INAH, pues los templos históricos deben ser intervenidos con técnicas y tiempos que garanticen la preservación de su estructura. En este sentido, detalló que el inicio de las obras tuvo que ser pospuesto por recomendación de este organismo.
“Ya se iba a iniciar, el INAH nos pidió y nos sugirió, nos aconsejó, es el término correcto, que esperáramos a que pasara enero, febrero y marzo, a que tuviéramos climas ya más cálidos y sobre todo que saliera un poquito la humedad del tiempo del invierno para que la reconstrucción o la restauración de esa pared tuviera un poquito más de duración”, indicó.
Además, recordó que desde 1994, los templos más antiguos de la región quedaron bajo regulación específica del INAH, lo que implica que cualquier intervención debe contar con los permisos y el acompañamiento necesario. “No es nada más que me arranco y hacemos una restauración, sino que tenemos que pedir los permisos necesarios y debemos ir con el estatuto del INAH”, subrayó.
Finalmente, Tamez Villarreal señaló que, aunque las restauraciones avanzan más lento de lo que se quisiera, el objetivo principal es preservar estos lugares sagrados para las futuras generaciones.
TEMPLO DE SAN CARLOS BORROMEO EN SAN CARLOS
Además de la Basílica de Nuestra Señora del Refugio en Victoria, se rehabilitarán dos templos históricos de la región. La Villa de San Carlos fue fundada el 6 de junio de 1766 por Don José de Escandón.
A seis años de fundada la villa, el templo de San Carlos Borromeo ya estaba construido de piedra y lodo; la construcción presentaba la forma de la cruz latina con muros de noventa centímetros de espesor.
En 1803, de acuerdo al plano de la entonces capital de la Colonia de Nuevo Santander el templo tenía una cubierta plana y espadaña; la torre que aún se conserva fue agregada hasta 1910. Actualmente la parroquia está construida de muros de sillar, piedra y lodo aplanados con mortero de cal y arena, cubierta de forma inclinada a dos aguas, compuesta por una armadura de madera y lámina acanalada. En la construcción de la torre se emplearon materiales más contemporáneos como el concreto armado.
LA IGLESIA DE LOS CINCO SEÑORES, JIMÉNEZ
La Iglesia de los Cinco Señores en la Villa de Santander se comenzó a edificar en 1760 y fue terminada en 1764 financiada en su totalidad por el gobernador José de Escandón y Helguera, 1760 Conde de Sierra Gorda, pacificador y colonizador de toda la costa del seno mexicano en lo que ahora se le conoce como Tamaulipas.
La iglesia es de pequeñas dimensiones, pero de rasgos arquitectónicos distinguidos, con una torre campanario que se corona con una media naranja recubierta de azulejos, su linternilla y por remate una veleta de bronce.
Está construida de cal y canto, con su portada y esquinas de piedra, de seis varas de ancho, ocho de alto y veinte y seis de largo, con seis ventanas rasgadas, rejas de fierro, sus vidrieras con enrejados de alambre y otra ventana mediana en el coro, tiene una sacristía con tres puertas, una que cae a la iglesia, otra a la capilla y otra hacia afuera.
El suelo todo entarimado de sabino, la mesa del altar mayor de cantería, para agua bendita, púlpito de madera y coro con su tribuna, las azoteas de la iglesia, capillas y sacristía están todas enladrilladas. El inmueble tiene dos capillas accesorios, en una se venera a Nuestra Señora de los Dolores y en otra al Jesús Nazareno, de talla, en crucifijo grande.
El día de la inauguración de la iglesia hubo gran festejo en la villa, celebrándose tres comedias y cuatro días de toros, para el colonizador había sido el día más gustoso que había pasado en esta villa por ver ya depositado el santísimo sacramento y el óleo de los cinco señores a cuya advocación está dedicada la Villa de Santander.
Por Antonio H. Mandujano




