13 mayo, 2026

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Tengo muchos pedidos por delante…

¿Qué sucede con el comercio local? Pareciera que les urge perder clientes
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CIUDAD VICTORIA, TAM.- El Caminante bajó de su motocicleta y se acercó a un puesto de gorditas y flautas, modesto pero concurrido, como los cientos que hay en la ciudad. Una de las trabajadoras del lugar se aproximó con libreta y pluma en las manos y una agradable sonrisa en los labios.

Sin embargo, las primeras palabras que pronunció no serían un amigable saludo, sino un desalentador mensaje: – ¡Tengo muchos pedidos por delante! – dijo la jovencita. – Ah muy bien, la felicito – le respondió el Caminante – mire, lo mío van a ser… – Pero tengo muchos pedidos por delante, ¿Si va a querer hacer pedido? – interrumpió la joven nuevamente – Claro – contestó el vago reportero – Es que van a tardar… le digo por si tiene prisa.

– ¿Y, cómo cuánto tiempo cree que vaya a tardar? – Mínimo una media hora – dijo la empleada guardándose la libreta en el delantal. – Ah perfecto, le dejo hecho el pedido mientras voy a la papelería y regreso por él.

Lo que enseguida dijo la muchacha dejó desconcertado al Caminante. – Bueno yo le aviso porque luego se enojan si no los atienden rápido, eh, o se le enfría el pedido. El Caminante se encogió de hombros, acto seguido le dictó su pedido a la joven.

Irónicamente, su pedido estuvo listo en 20 minutos. Detalles como éstos suceden todos los días en la capital: comerciantes que parecieran estar empeñados en ¡obstruir sus propias ventas! Si no es en algún puesto o incluso negocio establecido, son ofrecedores de servicios, por ejemplo, los conductores de plataformas de viajes ejecutivos, o como los conoce la raza: Uber y DiDis.

Y eso lo sabe muy bien el Caminante. Unos cuantos días atrás, acudió a recibir a sus ancianos padres a la central de autobuses y solicitó un viaje de plataforma. Un coche compacto tipo “zapatito” llegó y el Caminante ayudó a su señor padre a abordar el asiento delantero (siendo tres pasajeros era demasiado incómodo viajar los tres en el asiento trasero de un Nissan Match). Sin embargo, el conductor de inmediato les dijo que “estaba prohibido viajar en el asiento delantero” lo cual es totalmente falso, pues al momento de alquilar el auto, el pasajero puede acceder a todos los asientos del coche. – Es que no nos dejan hacer eso, amigo no podemos llevar gente acá, porque si le pasa algo el seguro no lo cubriría – dijo el conductor. – No te preocupes, no creo que pase nada – respondió el Caminante.

Al conductor no le quedó más remedio que quitar el montón de triques que llevaba en el asiento delantero y hacer espacio para que el adulto mayor pudiera ocuparlo. Pero en más de una ocasión el viaje ha tenido que ser cancelado porque el conductor se niega a ceder, o exige que sea el pasajero quien cancele el viaje, lo cual le genera un cargo al solicitante.

Tiempo atrás, otro detalle como éste le sucedió en una mueblería, la cual ya no existe. El Caminante deseaba comprar un mini Split, y visitó varios establecimientos para checar modelos y precios. El andarín escribidor terminaba de disfrutar una “raspa” y al caminar por una céntrica calle observó un letrero que rezaba: “Todos los mini Split tienen descuento”. De inmediato se introdujo al modesto negocio (el cual se encontraba casi en penumbras), y vio cómo un hombre de la tercera edad se acercaba “como de rayo” hacia él.

“Mira que bien – pensó el Caminante – ahí viene corriendo a atenderme”. Por el contrario, aquel señor lo que hizo fue empujar al Caminante hacia afuera mientras gritaba: ¡No se permite la entrada con alimentos! Y qué decir de la vez que, animado por una publicación en ‘Face’, se animó a marcar a una famosa taquería de la colonia Mainero, para hacer un pedido de flautas y pasar por él minutos más tarde de camino a su chamba.

El encargado atendió el teléfono y dijo “permíteme tantito, te atiendo en un segundo” Pero el segundo se convirtió en ¡25 minutos! El Caminante no colgó la llamada, Pero se transportó hasta la taquería y efectivamente el teléfono seguía descolgado mientras el encargado de atenderlo platicaba amenamente con los demás empleados.

El Caminante le reclamó por lo sucedido a lo que el empleado respondió diciendo: “es que hay muchos pedidos por delante”. Se entiende que para todo hay un proceso y que es imposible atender a todo cliente de inmediato, Pero también es cierto que es precisamente el cliente quien, con su compra, permite que cualquier negocio se mantenga con ventas y ganancias. Cierto, hay muchos clientes groseros y desesperados, Pero está no es la regla sino la excepción, o sea, no todos son así (y tampoco los comerciantes). Señor comerciante, la situación económica se complica más día a día, no aleje a sus clientes de esta manera. Demasiada pata de perro por esta semana.

POR JORGE ZAMORA

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