Mientras a nivel nacional Morena enfoca parte de sus esfuerzos en su proyecto de registrar 10 millones de personas para tener el padrón de militantes más grande del mundo, en estados como Tamaulipas la principal tarea será lograr esa meta pero además, afianzar la fuerza del partido de cara a los compromisos electorales de mitad de sexenio federal.
En eso es en donde el morenismo ve con cierta preocupación lo que sucede en la zona fronteriza, en donde factores como la violencia el enfrentamiento político y el reacomodo de fuerzas influirán en la elección federal y la local de 2027.
En los municipios fronterizos de Tamaulipas con Estados Unidos se concentra la mayor parte del padrón electoral del estado y también ahí, se han reportado algunos hechos violentos que alterando nuevamente la percepción de seguridad que se tenía.
Aunque suelen ser hechos aislados y reacciones al trabajo que realiza el Gobierno federal para combatir hechos ilícitos y generar un clima de tranquilidad, no de sumarse a la lista de elementos preocupantes en el tema político.
La zona fronteriza de Tamaulipas en donde existe la mayor cantidad de votantes potenciales, es al mismo tiempo muy atractiva y preocupante para quienes tienen proyectos locales y federales en 2027, como para quienes tienen la mira las elecciones por la gubernatura en 2028.
Las condiciones sociales, políticas, económicas y de seguridad que prevalecen en esas localidades, desde nuevo Laredo hasta Matamoros, pasando por la convulsa Reynosa y los pequeños municipios ribereños, definitivamente generan inquietud entre el morenismo nacional.
¿Por qué? Porque además de que podría ser impredecible el surgimiento de nuevas situaciones que pongan en riesgo la integridad de las personas o que provoquen incertidumbre entre el sector privado, en el aspecto político existe una fragmentación de grupos que coexisten en Morena y sus aliados.
Esto incluye la fuerte influencia de personajes que, si bien navegan dentro del oficialismo legislativo y del poder municipal, en el fondo tienen diferencias porque, paradójicamente, coinciden en el objetivo de llegar, conservar o consolidar su poder.
Aunque en Tamaulipas Morena tiene un innegable liderazgo moral en la figura de Américo Villarreal Anaya, bajo la superficie tiene tiempo una sorda pugna entre quienes buscan un mayor protagonismo en el escenario político.
A sabiendas de que los tiempos son todavía lejanos -los diputados federales, locales y los Alcaldes ni siquiera cumplen un año en sus cargos -, existe una cantidad de personajes convertidos en aspirantes de facto, que en los hechos se distraen de sus responsabilidades para promoverse indirectamente.
En ese vasto grupo, heterogéneo por sus orígenes geográficos, políticos y por sus aspiraciones, hay lo mismo quienes se identifican con Morena que con el Verde, que quienes proceden del PAN y del PRI, lo que le añade más elementos para el análisis de las posibilidades.
La preocupación no es por el temor a eventuales derrotas en municipios en donde la población emita votos de castigo a quienes no han cumplido con las expectativas generadas cuando fueron electas y electos quienes siguen aspirando a continuar en el poder o escalar posiciones.
La inquietud es que esa fragmentación que existe actualmente se traduzca en diferencias irreconciliables, que deriven en el sabotaje de los mismos compañeros y compañeras de Morena o de los aliados, en este caso Verde y PT.
Porque Es evidente que el partido verde tiene al menos 3 años sopesando la posibilidad de pedir en 2028 la candidatura al gobierno Estatal como parte de una estrategia para ampliar su presencia a nivel nacional.
Eso explica la audaz jugada del Verde de incluir como sus candidatos a personajes cuestionables pero con probada experiencia en el servicio público y capacidad en la operación política, como la actual senadora plurinominal Maki Ortiz Domínguez y en su momento, el candidato a senador Eugenio Hernández Flores, meses después de haber salido de prisión.
Además de eso, el PT que no tiene una estructura territorial de alcance estatal y tampoco una fuerza clara en el Congreso local y en las presidencias municipales, va a empujar a quienes no sean considerados por Morena.
Esto, en el escenario de una competencia individual entre aliados del oficialismo, hará que buscar posiciones propias, aunque con candidatos prestados, se convierta en una lucha fratricida.
Ese es básicamente el motivo de preocupación en Morena a nivel nacional, porque como decía, si bien es patente el liderazgo político de Américo, se sabe que los y las adelantados en la carrera por las elecciones del 27 y el 28 se creen con suficientes méritos, contactos, apoyos y recursos para desafiar la obvia indicación -no expresada verbalmente-, de que primero hay que trabajar por el proyecto de la Cuatroté en Tamaulipas y después pensar en los intereses individuales.
Ese riesgo de pulverización de la unidad partidista es lo que inquieta y hace elaborar escenarios hipotéticos en la competencia electoral más cercana, que es la de 2027.
Siendo esos comicios cruciales para que la presidenta Claudia Sheinbaum deje constancia de que es ella quien tiene el control político del país, eso le añade un elemento de mayor importancia al proceso de selección de candidatas y candidatos y por ende, requiere de mayor cuidado para evitar pugnas que terminen en derrotas.
En todo esto, la oposición no pinta tanto pues si bien existen ciertos puntos en donde tiene respaldo ciudadano, la principal apuesta de los adversarios de la Cuatroté es ver el desgaste interno provocado por la ambición desmedida de los personajes que ya andan adelantadas y adelantados, sin que alguien les ponga freno.
Fuera de eso, de las diferencias internas y del clima de inseguridad en la frontera, en el oficialismo y particularmente en Morena no existe mayor motivo de inquietud, pues cuenta con la estructura territorial, la fuerza de su narrativa y la alta popularidad de la presidenta Sheinbaum para buscar sostener las posibilidades de que el partido gane la mayoría de las posiciones en disputa en 2027.
Sí, la frontera tamaulipeca con Estados Unidos no deja de ser motivo de preocupación, más que por la fuerza de la oposición, por el contexto en el que se llegue a las elecciones y por las ambiciones desmedidas de algunas y algunos que quieren tomar su enorme padrón electoral como base de negociación.
Y sin duda, el punto en el que más atención pondrán el partido y por ende la Cuatroté, es en tratar de lograr la recuperación de la tranquilidad ciudadana y de restablecer la percepción de seguridad, para que esta sea palpable e influya favorablemente en el proyecto de consolidación del nuevo régimen en esa parte de la entidad, con lo que tendrá ganado casi todo lo más importante en Tamaulipas.
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