Cada vez que la ocasión lo amerita, los representantes del PAN elevan la voz para condenar las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero guardan silencio cuando el responsable de esta práctica es el gobierno de los Estados Unidos.
Como lo hacían los conservadores del siglo XIX, los panistas son partidarios de que gobernantes extranjeros ingresen a nuestro país en nuestro a resolver los problemas internos, sin embargo, no les preocupa el maltrato ni las penurias de las deportaciones que a diario sufren nuestros compatriotas que van Norteamérica en busca de trabajo.
Critican la violencia criminal que padece México, pero no condenan el ingreso de armas del país de las barras y las estrellas para los narcotraficantes, tampoco dicen nada contra las detenciones masivas sin orden judicial de migrantes a los que, encima, mantienen sin alimentos en los centros de reclusión.
Mucho menos parecen preocuparles que los detenidos son esposados y encadenados como si se tratara de delincuentes de alta peligrosidad.
El gobierno del panista Calderón Hinojosa autorizo la entrada de miles de armas de alto poder procedentes de USA que terminaron en poder de los cárteles de la droga mexicanos a través de la operación “Rápido y Furioso” y que encargó el combate del crimen organizado a un narcotraficante, Genaro García Luna, preso en una cárcel de Colorado.
Por razones similares no han protestado contra el genocidio de Gaza cometido por el ejército de Israel, condenado por la comunidad internacional.
Militantes distinguidos de Acción Nacional, como los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón viajan a otros países a exigir elecciones libres y democráticas, pero guardan silencio ante la barbarie impuesta por el presidente Trump a los indocumentados.
Diputados de Acción Nacional, como Mariana Gómez del Campo, propuso una reforma para proteger a los migrantes de Sudamérica a su paso por nuestro país, pero no exige lo mismo para los braceros mexicanos que trabajan en “el otro lado”.
A propósito de panistas, por otra parte, ante la ola de especulaciones generada por la renovación de los comités directivos municipales, los enterados aconsejan esperar al periodo de registro de los interesados en el proceso selectivo interno, para saber quiénes son realmente los que le entrarán a las contiendas electivas que están en puerta.
La experiencia demuestra que cuando llega la hora de la inscripción y se enteran de que no reúnen los requisitos de antigüedad, lealtad al partido y pago de cuotas, entre otros, requeridos por la convocatoria, ni cuentan con el respaldo de los grupos de poder de mayor peso, como los de Cabeza de Vaca y Chucho Nader, optan por mantenerse fuera de la competencia.
Deciden que no tiene caso participar en un proceso electoral a sabiendas que, además de que ni siquiera tienen capacidad para negociar posiciones, están condenados a perder.
Las fechas de la elección de los nuevos dirigentes locales están programadas para el 7 de septiembre, en el caso de Madero, y una semana después, el 14 del mismo mes, tendrá lugar la de Tampico. jlhbip2335@gmail.com
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