CIUDAD DE MÉXICO.- Una brillante bola de fuego atravesó el cielo la noche del domingo y fue visible desde distintos puntos de la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Murcia e Islas Baleares, en España. Las imágenes captadas por decenas de ciudadanos mostraron un destello intenso con una larga estela que se desintegraba lentamente, lo que alimentó hipótesis en redes sobre un meteorito o restos de las Perseidas.
Horas después, los equipos científicos despejaron la duda: se trató de la reentrada en la atmósfera de la cuarta etapa de un cohete chino Jielong-3 lanzado el 8 de agosto.
La Red de Investigación de Bólidos y Meteoritos (SPMN), dependiente del ICE-CSIC, confirmó que el fenómeno fue artificial y no una roca espacial. El vehículo, un Jielong-3 de combustible sólido y cuatro etapas, despegó desde una plataforma marítima en el mar Amarillo para poner en órbita satélites de comunicaciones de Geely; su etapa superior quedó en órbita baja para provocar una desintegración controlada al reingresar.
☄️🇪🇸 Spectaculaire rentrée atmosphérique au-dessus du sud de l’Espagne cette nuit à 23h50 (heure de Paris).
Il s’agirait du 4e étage d’un lanceur chinois Jielong-3, tiré le 8 août dernier et laissé sur une orbite à faible périgée.— Xplora (@XploraSpace) August 11, 2025
El episodio, visible durante varios segundos, coincidió con el pico de la lluvia de las Perseidas, lo que explica parte de la confusión inicial. A diferencia de los meteoros, la reentrada de restos espaciales suele describir trayectorias largas y rasantes con múltiples fragmentos incandescentes que se separan y apagan progresivamente. Esa fue la firma observada desde numerosos puntos del este peninsular y Baleares.
Antes de que se conociera con certeza qué había cruzado el cielo, el investigador responsable del Proyecto SMART, José María Madiedo (IAA-CSIC), avanzó una explicación que después quedó corroborada: «el fenómeno visto anoche por numerosas personas fue la reentrada de un objeto artificial en la atmósfera terrestre», y añadió que «el objeto, probablemente un satélite, entró en la atmósfera a unos 29 mil km/h sobre el océano Atlántico, sobrevoló la Península Ibérica y continuo hacia el Mediterráneo. No se trató de la caída de un meteorito».
El trayecto arrancó a gran altitud sobre el Atlántico y recorrió centenares de kilómetros hacia el noreste, con máxima visibilidad en el sureste y el Levante al coincidir con cielo despejado y luna llena. Los detectores de la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (SWEMN) registraron el evento desde el Complejo Astronómico de La Hita (Toledo), Calar Alto (Almería), Sierra Nevada y La Sagra (Granada), además de estaciones en Sevilla y Huelva, entre otras.
La elección de una órbita de perigeo bajo para la etapa superior del Jielong-3 —según astrónomos consultados— pretende acortar su vida útil y evitar que se convierta en basura espacial permanente, de modo que acabe desintegrándose de manera controlada en la atmósfera. Este protocolo es cada vez más habitual en lanzamientos comerciales con cargas a órbitas bajas.
El cohete Jielong-3 (Smart Dragon-3) es un lanzador pequeño de cuatro etapas, de unos 31 metros, desarrollado por una filial de la estatal CASC. Su sexta misión, que despegó el 8 de agosto desde una barcaza frente a Rizhao (Shandong), puso en órbita once satélites de la constelación de Geely. La reentrada de su etapa final se produjo el 10 de agosto por la noche, cuando se observó el fenómeno luminoso sobre España.
Aunque este tipo de reingresos rara vez supone peligro —los fragmentos se destruyen por ablación y, de sobrevivir alguno, suele caer al mar—, los científicos insisten en diferenciar estos destellos de los meteoros naturales: la duración, la multiplicidad de fragmentos y la trayectoria casi horizontal son claves. La divulgación rápida ayuda a contener rumores y a evitar falsas alarmas asociadas a lluvias de estrellas.
El suceso recuerda otra bola de fuego registrada el año pasado sobre Madrid y Castilla-La Mancha, aquella sí causada por una roca espacial que se extinguió a decenas de kilómetros de altura. En esta ocasión, el brillo prolongado y la fragmentación apuntaron pronto a un objeto artificial, confirmado por los análisis de la SPMN/SMART y los vídeos de múltiples observatorios y cámaras ciudadanas.
Con información de EXCÉLSIOR




