CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Un gesto de amor incondicional cambió el destino de una familia en Ciudad Victoria. Marisol, enfermera de profesión, decidió donar uno de sus riñones a su hermano Pedro, quien durante años enfrentó un complejo tratamiento de diálisis peritoneal para mantenerse con vida.
La intervención se realizó en el Hospital Regional de Alta Especialidad, donde un equipo multidisciplinario de médicos y personal de enfermería llevó a cabo con éxito el trasplante renal entre hermanos, resultado de una coordinación precisa y de altos estándares profesionales.
Tras la cirugía, ambos pacientes presentaron una evolución favorable y, de acuerdo con el reporte médico, en las próximas horas serán trasladados a piso para continuar con su recuperación bajo supervisión especializada.
Este caso se convirtió en un símbolo de esperanza y solidaridad, al reflejar la fuerza del amor familiar y la trascendencia de la donación de órganos como una oportunidad real de vida para quienes enfrentan enfermedades crónicas.
Historias como la de Marisol y Pedro confirman que, cuando la ciencia se une con la voluntad y el amor humano, la vida encuentra nuevas oportunidades.
Por Raúl López García
EXPRESO-LA RAZON




