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EXPRESO LA RAZÓN
MANTE, TAM.- La condición de vulnerabilidad en la que se encuentran muchos adultos mayores los convierte en presa fácil de abusos sociales, económicos y patrimoniales, incluso por parte de sus propios hijos. Autoridades y organismos de protección advierten que los reportes por este tipo de violencia son cada vez más frecuentes.
Entre los casos documentados se encuentran el abandono social, el robo de tarjetas de pensión, el maltrato psicológico y físico, así como el despojo de bienes, siendo este último uno de los delitos con mayor impacto, al dejar a las víctimas sin vivienda ni protección legal.
Elvia Borrego es una de las personas afectadas, con tristeza, relata que tras el fallecimiento de su esposo decidió mudarse temporalmente con una de sus hijas para sobrellevar el duelo.
Sin embargo, al regresar a su domicilio días después, encontró su casa cerrada con candados y ocupada por su propio hijo, quien vive en la parte superior del inmueble.
“Después de que murió mi esposo me fui con mi hija para no estar sola. Cuando regresé, mi casa ya estaba cerrada y mi hijo se había apoderado de ella, lo denuncié, pero han pasado más de dos años y el problema sigue sin resolverse”, señaló entre sollozos.
Su hija, Blanca Borrego, explicó que el caso se encuentra en seguimiento jurídico ante el DIF, a través de la Procuraduría de Protección a Adultos Mayores, y que también existe una denuncia interpuesta ante la Fiscalía General de Justicia.
Sin embargo, el proceso no ha avanzado debido a que el presunto responsable no acude a las audiencias.
“Mi mamá vive conmigo, pero no es justo el despojo que está sufriendo. Ella es la albacea del patrimonio que construyó junto con mi padre”, afirmó.
De acuerdo con la Procuraduría de Protección a Adultos Mayores, situaciones como esta se presentan de manera cotidiana.
Las denuncias más comunes incluyen robo de tarjetas de pensión, abandono, maltrato psicológico y físico, así como despojo de bienes.
“En muchos casos son los propios hijos quienes, de un momento a otro, dejan de hacerse responsables y vulneran los derechos de sus padres, incluso abandonándolos en la calle o en hospitales”, señalaron autoridades del área.
El Código Penal del Estado de Tamaulipas tipifica como delito el abandono, abuso y despojo de personas adultas mayores, con sanciones de hasta tres años de prisión cuando no hay daño físico, y hasta cinco años cuando se comprueba agresión física.
Otro testimonio es el de Adriana N., quien denunció que una de sus hermanas intentó despojar a su madre, de más de 90 años, de su vivienda. Señaló que incluso fue llevada con engaños ante un notario público para modificar su testamento.
“Mi mamá está muy lúcida y se negó a firmar, gracias a eso, el notario se dio cuenta del engaño y la protegió”, relató, al tiempo que pidió mayor intervención de las autoridades para proteger a los adultos mayores, incluso frente a abusos cometidos por familiares.
Las autoridades coinciden en que el despojo de bienes es el daño más grave, ya que no solo priva a los adultos mayores de su patrimonio, sino que los deja en total indefensión, sin recursos ni un lugar donde vivir.
En El Mante, de acuerdo con cifras oficiales, 17 mil 151 adultos mayores reciben la pensión del Bienestar.
Sin embargo, se estima que más del 20 por ciento ha enfrentado algún tipo de violencia a sus derechos, principalmente robo de tarjetas y recursos económicos, lo que pone en evidencia la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección para este sector de la población.




