22 enero, 2026

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Aprenden la lección o se hundirán

ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ

En el proceso electoral del 5 de junio de 2022 Morena sacó al PAN del gobierno de Tamaulipas y puso fin a seis años de la primera administración albiazul que en el 2016 había aniquilado a 71 años de gobiernos del PRI.

El partido de la 4Tderroto a César Verástegui y llevó a Américo Villarreal Anaya a la gubernatura, al mismo tiempo arrebató a Acción Nacional la mayoría en el Congreso y los municipios más importantes de la entidad, entre ellos los de Tampico, Madero y Altamira.

Una de las principales causas de la derrota panista fue el rechazo de amplios segmentos de la sociedad, entre ellos los del propio PAN, al carácter autoritario del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, quien, en vez de aprovechar la ocasión para fortalecer al partido, manejó a la organización política en beneficio personal y a empoderar su cacicazgo.

A cuatro años del descalabro, parece que el dueño político del partido de Gómez Morín no aprendió la lección.

En vez de abrir al partido a la sociedad para recuperar la confianza perdida de los votantes, ha optado por imponer otra vez a su cuate el ex candidato a gobernador y actual diputado federal o a cualquiera de sus incondicionales, para relevar a Luis René Cantú, como nuevo dirigente estatal del PAN.

Sea el Truko o Gloria Garza, si la candidata es mujer, como piensan unos, Omheira López Reyna o cualquier servidora pública del clan de CDV, como aseguran otros, desde la óptica popular se percibe que mientras que los panistas no se libran del yugo político cabecista, le va a resultar complicadísimo al principal partido de oposición recuperar el 2027 y el 2028 parte del terreno político perdido hace casi cuatro años y como consecuencia, el panismo estatal seguirá en la lona y sin esperanza de salir de la crisis.

Porque con Cabeza de Vaca fuera del gobierno tamaulipeco y sin dinero suficiente para pelear al tú por tú a Morena la gubernatura, el congreso y las curules locales, la Cuarta Transformación consolidará su posición como primera fuerza política estatal y el panismo estará condenado a su rol de partido de oposición, pero cada día más débil.

Si, en cambio, los panistas aprovecharan los comicios del año entrante para repartir en tres partes el pastel blanquiazul de Tamaulipas, el norte para los cabecistas, el centro para los liderazgos de ciudad Victoria y el sur para los de Chucho Nader, Acción Nacional construiría una buena oportunidad para resucitar y recobrar la competitividad.

Cabe destacar que, a pesar de que, en algunos municipios los alcaldes de la 4T no han respondido a las exigencias ciudadanas y como resultado la popularidad que les permitió vencer en las urnas el 2024 a los rivales del PAN se ha diluido, la marca política obradorista sigue siendo lo suficiente fuerte para mantenerse el 2027 al frente de los ayuntamientos por otros tres años y el 2028 en
el gobierno de la entidad.

Aunque gran parte de las bases morenistas piensa que sería ideal que el partido guinda aprovechara las prohibiciones de nepotismo y la reelección inmediata que plantea la reforma electoral para disputar el año que viene los gobiernos municipales de Tampico y Madero sin Mónica Villarreal ni Erasmo González y postulara a otros contendientes.

A la primera podrían enviarla a tomar un curso intensivo de política en las ligas mayores como candidata a diputada federal y al segundo a ver en donde lo acomodan, una posición en la Secretaría de Educación para que le eche la mano a su amigo Mario Delgado o una delegación del partido oficial en cualquier parte de la República, por ejemplo, le vendría bien para compensar sus planes de seguir gobernando a la urbe petrolera hasta el 2030.

jlhbip2335@gmail.com

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