Por Antonio H. Mandujano
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Aunque Tamaulipas dispone hoy de casi cinco mil millones de metros cúbicos de agua almacenada en sus presas, la radiografía hídrica del estado dista mucho de ser alentadora.
Y es que detrás del promedio estatal se esconde una realidad crítica en el norte, donde las presas internacionales se encuentran prácticamente al límite del colapso, una situación que, de no revertirse, podría detonar una severa problemática social y productiva en esa región fronteriza.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con corte al 26 de enero de 2026, el sistema de presas de Tamaulipas registra un almacenamiento total de 4 mil 867.4 millones de metros cúbicos, equivalente al 76.1 por ciento de su capacidad.
Sin embargo, en el norte del estado las cifras son alarmantes y es que la presa Internacional Falcón se ubica apenas en 2.9 por ciento, con 39.9 millones de metros cúbicos, mientras que La Amistad reporta solo 5.5 por ciento, con 95.3 millones de metros cúbicos.
A este escenario se suma la derivadora Las Blancas, con 27.2 por ciento de llenado, equivalente a 22.7 millones de metros cúbicos.
Estos niveles colocan a las presas fronterizas en una condición de alto riesgo, prácticamente al borde de secarse, lo que compromete el abasto de agua para uso agrícola, urbano y ganadero, además de tensar el tejido social en municipios que dependen históricamente de estos cuerpos de agua.
Aunque en el centro del estado, la situación también se mantiene bajo observación permanente.
La presa Vicente Guerrero, la más grande de Tamaulipas, continúa registrando una disminución sostenida en su nivel de almacenamiento debido al desfogue iniciado desde finales de diciembre, el cual se mantendrá hasta el mes de mayo, cuando concluya el riego del Distrito de Riego 086.
Actualmente, este embalse se encuentra al 67.8 por ciento de su capacidad, con un volumen de 2 mil 649.8 millones de metros cúbicos, manteniendo una tendencia a la baja mientras se atienden los compromisos agrícolas.
Se espera que al término del plan de riego el embalse padillense llegue a no menos del 50 por ciento de su capacidad para mantenerse en ese nivel por varios meses hasta que se active la tenporada de ciclones y huracanes 2026, misma que traería nuevamente un ascenso (si las lluvias son buenas) a este gigantezca vaso lacustre.
Y en contraste al norte, el centro y sur del estado presentan un panorama más favorable, con presas que mantienen niveles altos e incluso por encima de su capacidad.
Destaca el Sistema Lagunar Chairel, en la zona sur, que alcanza 110.7 por ciento, con 748.0 millones de metros cúbicos, así como la presa República Española, con 100.7 por ciento y 55.1 millones de metros cúbicos, y la Pedro José Méndez, que también reporta 100.7 por ciento, con 31.4 millones de metros cúbicos.
A ellas se suman la presa Marte R. Gómez, con 87.0 por ciento y 685.2 millones de metros cúbicos; la Lic. Emilio Portes Gil, con 92.5 por ciento y 227.9 millones de metros cúbicos; y la Ramiro Caballero Dorantes, que se mantiene en 79.3 por ciento, con 447.0 millones de metros cúbicos.
Así, mientras el balance estatal permite hablar de reservas suficientes en el corto plazo, la disparidad regional evidencia que Tamaulipas enfrenta una doble realidad hídrica: abundancia relativa en el centro y sur, y una situación crítica en el norte, donde el agotamiento de las presas internacionales amenaza con convertirse en un problema social de gran magnitud.




