20 febrero, 2026

20 febrero, 2026

Cuatro años sin ver a su hijo: madre señala a autoridades de no dar avance

El último recuerdo que tiene de él es su cumpleaños número cinco, cuando el pequeño le pidió como regalo una vaca.

Por. Antonio H. Mandujano

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Desde abril de 2022, Adriana Elizabeth Almaguer Espinosa no ha vuelto a ver a su hijo.

Han pasado casi cuatro años desde la última vez que convivió con él, cuando el menor estaba por cumplir cinco años.

Hoy, el niño casi llega a los nueve y cursa el tercer grado de primaria, pero su madre solo sabe de él por referencias indirectas y algunos videos o fotografías que le hace llegar su exsuegro.

«En el 2022, a base de engaños (el padre) se lleva a mi hijo, en abril de 2022. Desde esa fecha yo no he podido ver a mi hijo, o sea, van a ser ya casi cuatro años en los que yo no lo he visto», expuso la afectada.

En entrevista para algunos medios de comunicación, expuso que el conflicto, comenzó en 2020 cuando interpuso una denuncia por violencia familiar y lesiones en contra de su expareja, Edgar Eduardo Villalar Ramírez.

Pero un año después, asegura que fue amenazada para que retirara la denuncia.

“Me dijo que si no la quitaba, me iba a matar y se iba a llevar a mi hijo”, relató.

Y después de dicha situación, en diciembre del 2021, presentó una segunda denuncia ante la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres (FENAM) por violencia familiar y amenazas.

Sin embargo, en abril de 2022, el padre del menor se lo llevó, presuntamente con engaños y es desde entonces, que Adriana no ha podido verlo.

De acuerdo con su testimonio, su expareja inició un juicio de guardia y custodia en su contra, aunque, afirma que fue él quien sustrajo al niño.

Ella contrademandó, pero señala que en casi cuatro años no se han fijado reglas de convivencia que le permitan ver a su hijo, pese a que el padre ha sido citado en repetidas ocasiones y no acude a las audiencias ni a las terapias de integración ordenadas.

En 2023, en un intento desesperado por verlo, pidió autorización para visitarlo en su domicilio, sin embargo, aseguró que fue agredida físicamente, al igual que su madre, y que ambas resultaron con lesiones.

Por estos hechos presentó otra denuncia.

No obstante, sostiene que los procesos avanzan con lentitud y entre constantes cambios de Ministerio Público.

Adriana también denunció irregularidades en el manejo de una carpeta de investigación iniciada en 2020 y es que en el 2024 le informaron que estaba cerrada, pero meses después le notificaron que en realidad había sido judicializada desde 2021.

Finalmente, el pasado 4 de febrero de 2026, un juez vinculó a proceso al padre del menor por violencia familiar y lesiones.

Pese a ello, el 29 de enero una jueza de lo familiar otorgó la guardia y custodia provisional al padre, mientras concluyen las terapias de integración.

En medio de esta batalla legal y de un desgaste físico y psicológico, Adriana asegura que estas no avanzan porque él no se presenta, lo que mantiene el proceso estancado y sin reglas de convivencia.

La madre también señaló que ha intentado acercarse a la escuela de su hijo para pedir informes sobre su desempeño académico o dejarle algún obsequio, pero la dirección se lo ha negado, bajo el argumento de que existen restricciones en su contra, lo cual, afirma, no es cierto.

“Yo tengo tres denuncias por violencia y aun así no puedo ver a mi hijo. ¿Qué esperan las autoridades? ¿Que me pase algo más grave?”, cuestionó.

Actualmente cuenta con el apoyo de una abogada del DIF Victoria en el proceso familiar.

Sin embargo, asegura que la FENAM sigue solicitando documentos y citando al padre sin que el caso llegue ante un juez por el delito de retención de menores.

Adriana afirma que ha cumplido con terapias psicológicas y con cada requisito que le han pedido para demostrar que está apta para convivir con su hijo y lo único que desea «es que me dejen verlo”.

El último recuerdo que tiene de él es su cumpleaños número cinco, cuando el pequeño le pidió como regalo una vaca.

Sus abuelos maternos la compraron en un ejido y aún la conservan, con la esperanza de que el niño regrese algún día.

“Voy a seguir luchando hasta que me regresen a mi hijo. Es una injusticia que, con todas las denuncias que existen, nada avance”.

Al finalizar la entrevista, Adriana culminó su participación destacando qué si pudiera hablarle hoy, le repetiría la frase que compartían: “Te amo al infinito y más allá”.

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