Por Daniel Vázquez
Expreso
Ni con uno más durante más de 70 minutos, Correcaminos fue capaz de imponer condiciones y regalarle a su gente una victoria que parecía obligada. El empate 2-2 ante el Club Deportivo Tapatío dejó un sabor amargo en el Estadio Marte R. Gómez, donde el equipo naranja tuvo todo para ganar… y terminó rescatando el punto desde los once pasos en el último suspiro.
El duelo fue atípico desde antes de rodar el balón. Estaba pactado para las 19:00 horas, pero una hora antes se anunció su suspensión debido a una falla eléctrica en la Unidad Deportiva Adolfo Ruiz Cortines. Tras intensos trabajos para restablecer la energía y más de 45 minutos de negociaciones entre ambos clubes, la liga y la televisora, se determinó que el encuentro se disputaría al día siguiente a las 9:00 de la mañana. Así, bajo un contexto inusual, se jugó un partido que tuvo de todo.
Desde el arranque, el equipo dirigido por Gustavo Díaz tomó la iniciativa. Presión alta, posesión constante y volumen ofensivo marcaron un primer tiempo donde Correcaminos fue amplio dominador. La propuesta incomodó al conjunto rojiblanco, que no encontraba rutas de salida. Para colmo, Tapatío se quedó con un hombre menos tras una doble amonestación, escenario que parecía inclinar definitivamente la balanza.
Pero el futbol no entiende de lógica. Casi al final del primer tiempo, en una jugada desafortunada, un disparo que parecía no llevar mayor peligro terminó siendo rebanado por un defensor rojiblanco, cambiando la trayectoria y techando al arquero naranja para el 1-0. Gol inesperado, golpe anímico para los locales.
En el complemento, Tapatío se ordenó sin renunciar al ataque. Correcaminos movió piezas; ingresó Joaquín Estopier, que había tenido poca actividad en el torneo, y el equipo se volcó al frente más con empuje que con claridad. La recompensa llegó gracias a la determinación de Joaquín Estopier, quien sacó un disparo potente y bien colocado desde fuera del área para igualar el marcador tras varios minutos de insistencia.
Cuando parecía que el impulso anímico quedaba del lado naranja, nuevamente Tapatío golpeó. En un tiro de esquina, un centro potente cayó al corazón del área y Vladimir Moragrega apareció para firmar el 2-1. Con la ventaja, el conjunto jalisciense echó líneas atrás, resistiendo los embates de un Correcaminos desesperado, carente de ideas y urgido de puntos.
El reloj marcaba los últimos instantes cuando llegó la jugada decisiva. Andrés Catalán recibió una patada dentro del área y el silbante no dudó en señalar penal. Tomás Sandoval tomó la responsabilidad y con frialdad puso el 2-2 definitivo.
No hubo tiempo para más. Tapatío se llevó un punto heroico tras jugar más de 70 minutos con un hombre menos. Correcaminos, en cambio, firmó un empate que sabe a derrota. Sigue sin convencer, sin encontrar regularidad futbolística y comienza a rezagarse en la tabla.
Al final, la tensión explotó. Se desató un conato de bronca con empujones e insultos. Rubén Castellanos fue expulsado tras ingresar al campo para encarar y empujar al arquero visitante, quien también se enfrascó en manoteos con la afición.
Correcaminos genera más dudas que certezas. Y mientras la paciencia se agota en las gradas, el proyecto de Gustavo Díaz parece entrar en una zona límite. Porque ni con uno más… pudo ganar.




