Por Óscar Figueroa
La Razón
TAMPICO, TAMAULIPAS.- El amor por los animales no conoce finales, sino nuevos capítulos, tal y como pasó en el hogar de Doña Paulina y Don Julio, residentes de la colonia Petrolera de Altamira.
Hace unos días volvieron a escuchar en su casa los ladridos y la alegría que el luto silenció hace apenas un mes y medio.
La pareja decidió abrir las puertas a un nuevo integrante durante la feria de adopción en el municipio de Altamira.
El motivo de acudir a la feria fue tan triste como esperanzador: la pérdida de su fiel compañero de siete años, quien falleció de forma trágica tras un accidente en la calle.
Para Paulina, la necesidad de llenar el silencio en su vivienda fue el motor principal de esta decisión.
La herida por la muerte de su anterior mascota permanece fresca en su memoria y en sus palabras.
«Quiero tener una compañía, lo que pasa es que hace un mes y medio se nos fue el que teníamos, ya tenía siete años, se soltó y lo golpearon, el médico no pudo rescatarlo», relató conmovida la señora Paulina.
La llegada de este nuevo canino no busca borrar el pasado, sino honrarlo. Por ello, el matrimonio tomó la determinación de que el nuevo integrante conserve el nombre de su antecesor como un tributo vivo.
«Por este perrito también lo llamaremos Terry. Nos enteramos por nuestra nieta sobre la feria de adopción, no lo pensamos mucho y por eso quisimos venir», explicó.
Para Julio Medina, el vínculo con los animales va mucho más allá de solo tenerlos.
En su hogar, las mascotas ocupan un lugar sagrado, al grado de recibir honores incluso después de su partida física.
«Ya queríamos un perrito, nos gustan mucho las mascotas, lo quiere uno tanto que se convierten en familia, da tristeza cuando se van, son parte de uno», manifestó Julio Medina.
El recuerdo del primer Terry permanece intacto en el jardín familiar, donde un pequeño altar resguarda sus restos.
La lealtad que el canino mostró en vida dejó una huella profunda en el matrimonio.
«El anterior Terry lo tenemos enterrado en la casa y tiene su cruz, lo extrañamos mucho. Todo el tiempo nos recibía», recordó con nostalgia.
Gracias a la recomendación de su nieta y a su valentía para amar de nuevo, Paulina y Julio regresaron a casa con un nuevo Terry. Este acto de generosidad no solo le da una oportunidad a un perro sin hogar, sino que devuelve la esperanza a una familia que entiende que el amor por una mascota es eterno.
La directora de Bienestar Animal en Altamira, Lessly Gisel Aguirre Zaleta detalló que en el último adoptafest realizado en la Plaza Constitución, estuvieron en adopción 29 animales de compañía, perros y gatos.
Los requisitos para adoptar una mascota es presentar la credencial de elector, Curp, comprobante de domicilio y fotografías del patio donde va vivir el perrito o el gato.




