14 abril, 2026

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Techos de palma: el arte que aún resiste en Victoria

Techos tejidos de palma, el arte que sobrevive y lucha contracorriente en Cd. Victoria
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Por Raúl López García

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- En el tradicional negocio de carnitas “5 de Mayo”, en Ciudad Victoria, tres hombres trabajan sobre el techo con una técnica que parece sacada de otro tiempo. Desde abajo, entre el humo de la cocina y el movimiento cotidiano de clientes, se observa cómo colocan palma nueva con una precisión que no cualquiera domina. No es solo mantenimiento: es un oficio que sobrevive a contracorriente.

La escena tiene algo profundamente urbano. En medio del concreto, el ruido de los autos y la prisa diaria, un grupo de palaperos reconstruye a mano un techo que forma parte de la identidad del lugar. Para muchos pasa desapercibido, pero lo que ocurre arriba es la conservación de una tradición que poco a poco se extingue.

El proceso no es improvisado. La estructura debe mantener una inclinación suficiente para que la lluvia escurra sin filtrarse. Luego viene la palma, seleccionada y preparada hoja por hoja. Cada tramo se teje y se amarra cuidadosamente, formando capas que se traslapan para evitar goteras y garantizar resistencia.

Arriba, el trabajo es constante y metódico. Los artesanos avanzan por secciones, ajustando cada detalle. La parte más compleja es la cúspide del techo, donde cualquier error puede echar a perder todo. No hay espacio para fallas: aquí manda la experiencia, la que se aprende con los años y no en manuales.

Más allá de lo visual, estos techos siguen siendo funcionales. Reducen el calor al interior y generan un ambiente más fresco, algo clave en el clima de Victoria. Sin embargo, requieren mantenimiento y eventualmente renovación, lo que ha provocado que muchos negocios opten por materiales más modernos y rápidos de instalar.

Aun así, verlos trabajar en el negocio “5 de Mayo” es presenciar algo que cada vez se ve menos en la ciudad. Entre palma, cuerdas y madera, estos hombres no solo rehabilitan un techo: sostienen una tradición que, aunque silenciosa, sigue formando parte del paisaje urbano.

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