CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum concluyó este domingo su gira de trabajo por Barcelona, dos días de agenda diplomática que giraron en torno a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, al encuentro con la comunidad mexicana y al proyecto de supercómputo Coatlicue.
Durante la cumbre, la mandataria propuso destinar el 10 por ciento del gasto militar mundial a un programa global de reforestación, bajo la frase, en vez de sembrar guerra, sembremos vida.
Sheinbaum centró su intervención en los principios históricos de la política exterior mexicana, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de las controversias.
También presentó una propuesta de declaración contra la intervención militar en Cuba, y ofreció a México como sede de la quinta edición de la cumbre, en 2027.
DIÁLOGO CON LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA
En el marco del encuentro, Sheinbaum sostuvo reuniones bilaterales con los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, Gustavo Petro, de Colombia, Yamandú Orsi, de Uruguay, y Pedro Sánchez, jefe del Gobierno español.
Con Sánchez, la Presidenta dio por cerrado el diferendo diplomático heredado del sexenio anterior, al afirmar que entre ambos países no hay crisis y nunca la ha habido, un giro que analistas leen como apertura pragmática.
Al Consulado de México en Barcelona llegaron decenas de connacionales para recibirla, en un encuentro que la mandataria aprovechó para reconocer el papel de la migración en la relación bilateral.
COATLICUE, EL SIGUIENTE PASO
Antes de volver a México, la Presidenta visitó el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, sede del MareNostrum 5, uno de los sistemas más avanzados de Europa.
El centro colabora con el gobierno mexicano en el desarrollo de Coatlicue, la supercomputadora nacional que arrancó construcción en enero, con inversión de 6 mil millones de pesos, y que será la de mayor capacidad en América Latina.
El proyecto busca procesar datos de salud, cambio climático, seguridad e inteligencia artificial sin depender de infraestructura extranjera, bajo la premisa de soberanía tecnológica que la administración repite desde noviembre.
Con el regreso a México, la administración federal cierra una gira breve pero densa, que proyecta a Sheinbaum en el bloque progresista global y deja amarrados acuerdos que tendrán que rendir antes de 2027.




