Por Antonio H. Mandujano
Expreso-La Razón
La muerte de más de 3 toneladas de peces en una laguna del sur de Tamaulipas fue totalmente de manera natural, por la combinación de aguas salada y dulce, lo que descarta temas de contaminación del agua, aseguraron autoridades estatales tras una investigación técnica realizada en la zona.
El secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA), Karl Heinz Becker Hernández, explicó que al detectarse la mortandad se activaron de inmediato los protocolos sanitarios para evitar riesgos a la población.
Y es que detalló que los ejemplares fueron recolectados y enterrados conforme a lo que establecen las normas federales, con el fin de prevenir problemas derivados de la descomposición.
Así también, la explicación de fondo fue ampliada por el secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, Raúl Quiroga Álvarez, quien señaló que el fenómeno ocurrió en la parte baja del sistema lagunario del sur del estado, en una zona que colinda con Veracruz, específicamente en la llamada Laguna de la Costa, un cuerpo de agua con alta salinidad por su conexión con el río Pánuco y el Golfo de México.
De acuerdo con el funcionario, el origen del problema se remonta a meses atrás, cuando tras fuertes avenidas de agua provocadas por lluvias y fenómenos meteorológicos, grandes volúmenes de agua dulce descendieron por el sistema del río Guayalejo-Tamesí.
Por tsnto, dicha agua llegó hasta la laguna salada, reduciendo considerablemente su nivel de salinidad.
Esa condición generó un ambiente temporalmente favorable para especies de agua dulce como tilapia, bagre y otras, que fueron arrastradas hacia esa zona y lograron sobrevivir durante varios meses en un entorno salobre.
No obstante, el equilibrio se rompió el pasado 21 de marzo, cuando cesó la aportación de agua dulce hacia la laguna.
“Al dejar de llegar agua dulce, la salinidad comenzó a incrementarse nuevamente por la influencia del río Pánuco y las mareas del Golfo”, explicó Quiroga Álvarez.
Este cambio provocó que las condiciones del agua volvieran a ser completamente salinas, lo que resultó letal para las especies de agua dulce.
Aunado a ello, los peces no pudieron regresar a su hábitat original debido a la presencia de diques en el sistema hidráulico, que funcionan como una barrera para evitar la mezcla de agua y garantizar el abasto para uso humano.
“Quedaron atrapados en una zona donde ya no podían sobrevivir”, resumió el funcionario, al detallar que esta combinación de factores derivó en la mortandad masiva.
Durante las inspecciones realizadas por personal de distintas dependencias, entre ellas la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Comapa Sur y autoridades estatales, se llevaron a cabo muestreos en varios puntos del sistema.
Así también, los resultados confirmaron que no existe evidencia de contaminación por actividades humanas.
“No se detectó ningún agente externo o contaminante que haya provocado este evento”, subrayó.
Asimismo, destacó que el fenómeno no afectó la calidad del agua destinada al consumo humano en la zona conurbada de Tampico, Ciudad Madero y Altamira, donde cerca de un millón de personas dependen de este sistema para su abastecimiento.
Quiroga Álvarez también advirtió que uno de los factores que históricamente pone en riesgo el equilibrio del sistema es la manipulación no autorizada de compuertas por parte de algunos pescadores, lo que puede alterar el flujo natural del agua y facilitar la entrada de agua salina.
Aunque en este caso no fue la causa principal, señaló que se mantendrá la vigilancia para evitar este tipo de prácticas.
Finalmente, reconoció que la magnitud del evento es considerable, al tratarse de más de tres toneladas de peces muertos, sin embargo aseguró que la fase crítica ya fue superada.
No obstante, indicó que continuarán los recorridos de monitoreo y supervisión en la zona para prevenir nuevos episodios y garantizar la estabilidad del sistema lagunario en el sur de Tamaulipas.




