La técnica de la tortuga es un método sencillo pero poderoso que ayuda a niños y niñas a regular sus emociones, especialmente en momentos de enojo, frustración o tristeza. A través de una estrategia fácil de aplicar, los pequeños aprenden a calmarse y entender lo que sienten.
Aunque es una herramienta muy útil, no siempre es tan conocida. En días recientes, el video de una niña que contó cómo aplicó esta técnica en su escuela, y fue motivo de burlas, se volvió viral en redes sociales.
Su historia abrió la conversación sobre la importancia de enseñar este tipo de recursos emocionales tanto a niños como a adultos.
@ely_karr17Eduquemos a nuestros hijos a respetar y ser empáticos, porque no todos vemos el mundo de la misma manera. Un niño con autismo o El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) no es “diferente” para excluirlo, es especial para comprenderlo Romy veces no habla igual, no juega igual o no expresa sus emociones como otros,pero siente, ama y necesita amistad como cualquier niño. 🙂💔 ❤️🩹LAS TENCNICAS DE LA TORTUGA,son técnicas que su psicóloga le enseña para saber controlarse en la escuela,COMO MUCHOS SABEN ELLA NO SOPORTA EL RUIDO,Y SE FRUSTRA DEMACIADO CON MUCHA GENTE 🙂 ESTO LO VIVO DÍA CON DÍA Y CRÉANME QUE ES BIEN DIFÍCIL…. UNO COMO MAMÁ VERLA LLORAR PORQUE SE BURLAN DE ELLA 🙂 No vengo a dar lastima,Con su video Lo subo para que vean Lo que ocasiona un “niño” con una simple burla porque la educación empieza desde casa OJO AHY.
Este método está especialmente diseñado para apoyar a niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), pero puede ser útil para cualquier niño que necesite aprender a manejar emociones intensas.
¿Cuál es la estrategia de la tortuga?
La técnica de la tortuga fue creada por Marlene Schneider y Arthur Robin en 1974 con el objetivo de ayudar a los niños a manejar su conducta y desarrollar autocontrol.
Esta estrategia consiste en que los niños imaginen que tienen un “caparazón”, como una tortuga. Cuando sienten emociones intensas, “entran” en ese caparazón para detenerse, calmarse y recuperar el control.
Aunque fue pensada inicialmente para niños con TDAH, hoy se sabe que puede beneficiar a cualquier niño en momentos en los que no puede gestionar lo que siente.
Especialistas como psicólogos o terapeutas pueden guiar su aplicación, pero los padres y cuidadores también juegan un papel clave para enseñarla y reforzarla en casa.
Con práctica constante, este método puede aprenderse en una o dos semanas, ayudando a que los niños reaccionen de forma más tranquila ante situaciones difíciles.
CON INFORMACIÓN DE EXCÉLSIOR




