Por Raúl López García
Expreso-La Razón
El conflicto en el Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria se agudizó este jueves, luego de que por segundo día consecutivo estudiantes mantuvieran cerradas con cadenas y candados las instalaciones del plantel para exigir la destitución de la directora Deysi Álvarez Vergara y demandar claridad en el manejo de los recursos financieros.
Diego Orlando Pacheco Santiago, representante del movimiento estudiantil, advirtió que la protesta no será levantada hasta obtener una respuesta concreta a su pliego petitorio, en el que además de exigir la salida de la directora, reclaman transparencia en la administración del presupuesto de la institución.
El vocero estudiantil rechazó las declaraciones de la directora, quien calificó de ilegales las acciones emprendidas por los manifestantes, y sostuvo que la protesta se desarrolla de manera pacífica y dentro de sus derechos. Además, acusó a las autoridades del plantel de intentar desacreditar el movimiento y generar divisiones entre los alumnos.
Los estudiantes denunciaron también haber recibido amenazas durante la toma de las instalaciones, lo que obligó a organizar guardias durante la noche para resguardar los accesos. Aunque permanecieron en el plantel, señalaron que el ambiente de tensión les impidió descansar con tranquilidad, pero aseguraron que seguirán firmes en sus exigencias.
Uno de los momentos más delicados se registró con la salida de un autobús escolar rumbo al puerto de Altamira. Según el dirigente estudiantil, existía la intención de provocar una confrontación con el resto del alumnado; sin embargo, los manifestantes permitieron la salida de la unidad para evitar conflictos, aunque denunciaron que posteriormente se intentó responsabilizarlos por posibles actos vandálicos.
Mientras tanto, los estudiantes mantienen el control de los accesos al plantel y sólo permiten la entrada al personal de seguridad privada para los relevos correspondientes. Aunque en las primeras horas hubo presencia de la Guardia Estatal, solicitada por el propio dirigente tras recibir amenazas, la vigilancia disminuyó este jueves, en medio de un conflicto que mantiene paralizadas las actividades académicas y sin una solución inmediata a la vista.




